Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de mayo de 2018

Marguerite





“La historia de mi vida no existe. Eso no existe. Nunca hay centro. Ni camino, ni línea. Hay vastos pasajes donde se insinúa que alguien hubo, pero no es cierto, no hubo nadie."

(El amante)

jueves, 24 de mayo de 2018

James Matthew Barrie

J. M. Barrie
James Matthew Barrie00.jpg
FirmaJM Barrie Signature.svg
“La vida es una larga lección de humildad”
-James Matthew Barrie-


Sir James Matthew Barrie, comúnmente conocido como J. M. Barrie (9 de mayo de 1860 - 19 de junio de 1937), fue un novelista y dramaturgo británico. Es especialmente famoso por haber creado el personaje de Peter Pan, basado en sus amigos, los niños Llewellyn Davies.
Segundo de diez hermanos, Barrie nació en KirriemuirAngus y fue educado en The Glasgow Academy y la Universidad de Edimburgo. Ejerció de periodista en Nottingham, luego en Londres, y luego pasó a ser novelista y posteriormente autor teatral.
Nombrado baronet en 1913, Barrie está enterrado en Kirriemuir junto a sus padres, su hermana y su hermano mayor David, quien había muerto en un accidente de patinaje justo antes de cumplir los 14 años.

A medida que Barrie iba creciendo en edad, su estatura no se equivalía con esta, de hecho, al llegar a la adultez no superaría por pocos centímetros el metro y medio de estatura, lo que hoy en día está asociado con que el deseo de ser por siempre niño y no crecer, puede traer problemas psicológicos que están relacionados con el crecimiento físico. Médicamente se le diagnosticó enanismo psicosocial. Barrie tendrá un cambio radical cuando viaja y se establece en Londres, será en ese lugar donde su mente se abriría y podría desarrollar sus escritos de mejor manera.
James Matthew Barrie, Arthur Conan Doyle y Robert Louis Stevenson fueron amigos desde la Universidad. Los tres asistieron a la Universidad de Edimburgo y también trabajaron en el periódico de la facultad. J. M. Barrie conoció a Thomas Hardy a través de Hugh Clifford mientras estuvo residiendo en Londres. Una de sus amistades más importantes fue Charles Frohman, quien sería el productor de sus obras. Frohman sería una de las víctimas del Lusitania durante la Primera Guerra Mundial.
En 1894 se casó con la actriz británica Mary Ansell, sin embargo, terminarían divorciándose en 1909. Existen distintas teorías del porqué el matrimonio no funcionó. Una de las hipótesis que se manejan es que Mary se habría casado con Barrie por la posición social que esto podría darle, dada la importancia y fama de Barrie para esa época, por lo tanto no habría existido amor. Otra hipótesis dice que el matrimonio nunca llegó a consumarse, ya que James no tendría intenciones de buscar una pareja sexual, sino mejor dicho una madre, caso que se ve reflejado en la relación que tendrá Peter Pan con Wendy en su obra. Ya para el final del matrimonio, Mary tenía un amante, lo que causó un escándalo en Inglaterra.
Barrie era el padrino de Peter Scott. La vida de Barrie está llena de sucesos imprecisos y que no salieron de la privacidad.
James Matthew Barrie ambientó sus primeras novelas en Kirriemuir, al que se refería como Thrums (‘Flecos’), quizá porque su padre trabajó como tejedor. A menudo escribió también diálogos en escocés. Más tarde escribió obras teatrales incluyendo Calle Quality (1901), Lo que saben todas las mujeres (1908) o El admirable Crichton (1902). Su última obra teatral, David (1936), dramatizaba la historia bíblica del rey Saúl y del joven David. Como el de Peter Pan, el papel de David fue interpretado por una mujer, Elisabeth Bergner.
Sus novelas de Thrums tuvieron un enorme éxito cuando fueron publicadas, empezando por Auld Licht Idylls (1888). Le siguió A Window in Thrums (1889), y El pequeño ministro(1891). Sus dos novelas de Tommy, El sentimental Tommy y Tommy y Grizel llegaron en 1896 y 1902 y trataban de temas mucho más directamente relacionados con lo que terminaría convirtiéndose en Peter Pan. La primera aparición de éste llegó en El pequeño pájaro blanco (1901).
Barrie escribió en 1891 Ibsen's Ghost, una parodia del drama de Henrik Ibsen Espectrosque acababa de ser representada por primera vez en Inglaterra por la Independent Theatre Society dirigida por J. T. Grein. La obra de Barrie fue estrenada el 31 de mayo en el Toole's Theatre de Londres. Barrie parecía apreciar los méritos de Ibsen: incluso William Archer, traductor de las obras de Ibsen al inglés, disfrutó del humor de la obra y la recomendó.
Peter Pan fue representado por primera vez el 27 de diciembre de 1904. Esta obra presentó al público por primera vez el nombre Wendy, que fue inspirado por una niña, que murió a los cinco años y cinco meses de edad el 11 de febrero de 1894, Margaret Henley, quien llamaba a Barrie 'Friendy', pero no podía pronunciar bien las erres de manera que le salía algo así como 'Fwendy'. Se ha interpretado numerosas veces desde entonces, y se desarrolló por Barrie en forma de novela en el año 1911Peter Pan y Wendy (Peter and Wendy), y ha sido adaptada por otros en películas de dibujos, musicales y otros medios. Las escenas de Bloomsbury muestran las restricciones sociales de la realidad doméstica de clase media de finales de la época victoriana, en contraste con El país de Nunca Jamás, un mundo donde la moralidad es ambivalente. La descripción que hizo George Bernard Shaw de la obra como 'ostensiblemente un entretenimiento vacacional para niños pero en realidad una obra para personas adultas', sugiere profundas alegorías sociales en Peter Pan. En 1929 especificó que los derechos de autor de la obra debían dedicarse al principal hospital infantil de la nación, el Great Ormond Street Hospital en Londres. El estado actual de estos derechos de autor es complejo (véase Situación de los derechos de autor de Peter Pan).
Barrie, junto con otros autores teatrales, estuvo implicado en los intentos de 1909 y 1911 de desafiar la censura de Lord Chamberlain sobre la producción teatral de Londres.




La familia Llewelyn Davies estaba formada por los padres Arthur (1863-1907) y Sylvia (1866-1910), hija de George du Maurier, y sus cinco hijos, George (1893-1915), John o Jack (1894-1959), Peter (1897-1960), Michael (1900-1921) y Nicholas o Nico (1903-1980).

Barrie entró en contacto con la familia en 1897 o 1898 tras conocer a George y Jack con su niñera Mary Hodgson en los Jardines de Kensington de Londres, donde solía ir mientras paseaba a su perro Porthos, pues vivía cerca. No conoció a Sylvia hasta más tarde, en un encuentro casual durante una cena. Se convirtió en un segundo padre para los chicos y, cuando éstos quedaron huérfanos, en su guardián. Algunas fuentes afirman que el testamento de su madre estipulaba que la hermana de la niñera debía tomar la custodia y que Barrie lo falsificó o malinterpretó involuntariamente (la hermana de la niñera se llamaba Jenny, mientras Barrie era llamado Jimmy por la familia Davies). Sin embargo, estaba claro que era el único con tiempo y recursos suficientes para mantenerlos y Sylvia no quería que los chicos fueran repartidos entre los parientes.

Aunque algunos pueden encontrar sospechosa esta amistad con los niños, no parece haber evidencia alguna de que ocurriese algo inapropiado y el menor de ellos, Nico, negó rotundamente que Barrie se hubiese comportado deshonestamente alguna vez.

La estatua de Peter Pan en los Jardines de Kensington, erigida en secreto por la noche para la Festividad de los Mayos de 1912, se debía supuestamente haber inspirado en una fotografía de Michael, pero el escultor decidió usar otro niño como modelo, dejando a Barrie muy decepcionado con el resultado. «No muestra al demonio dentro de Peter», dijo.

Barrie sufrió intensamente la dolorosa muerte de dos de los niños con los que tenía una relación más estrecha. George murió en servicio (1915) durante la Primera Guerra Mundial. El hecho de que Michael haya estado en la guerra haría que toda la familia entrara en una especie de depresión por el peligro que se corría. Barrie y George se escribían diariamente, en la última carta que Barrie le envió, le afirmaría que: "He perdido todo rastro de aquella idea que alguna vez tuve en cuanto a que la guerra podía llegar a ser ese sitio donde nace la gloria. Ahora no me parece más que algo indeciblemente monstruoso".

Michael, con quien Barrie mantenía una correspondencia diaria, se ahogó (1921) en un posible pacto suicida un mes antes de su vigésimo primer cumpleaños, cuando nadaba en unas conocidas aguas peligrosas de Oxford con su amigo y posible amante Rupert Errol Victor Buxton. Algunos años después de la muerte de Barrie, Peter Davies, ya trabajando como editor, escribió su libro Morgue, incluyendo mucha información familiar y comentarios sobre Barrie. A la edad de 63 años Peter se suicidó saltando ante un tren del Metro de Londres.



La BBC produjo en 1978 una galardonada miniserie de Andrew Birkin, The Lost Boys (también titulada J.M. Barrie and the Lost Boys), protagonizada por Ian Holm como Barrie y Ann Bell como Sylvia. Se considera factual, incluyendo a Arthur Llewelyn Davies (interpretado por Tim Piggot-Smith), y afronta el asunto.

Una película semi-ficticia sobre su relación con la familia, Descubriendo Nunca Jamás, fue estrenada en 2004, con Johnny Depp como Barrie y Kate Winslet como Sylvia Llewelyn Davies, omitiendo a Arthur y Nico. A pesar de ser una película bastante alabada por la crítica, se nota un Barrie demasiado idealizado.

Barrie anotó en sus cuadernos un deseo que, en sus predecibles consecuencias, sólo puede ser comprendido como una maldición: "Dios fulmine a todo aquel que escriba una biografía sobre mi persona". Esta maldición, sin embargo, parece no haber surtido efecto con sus biógrafos ni con Rodrigo Fresán, escritor argentino residente en la ciudad de Barcelona. Su libro "Los jardines de Kensington" fue elogiado por la prensa española, cosechó el premio Lector Independiente al mejor libro del año 2003 y acabó como finalista del Fundación José Manuel Lara Hernández, que otorgan los editores ibéricos. De acuerdo a la contratapa de la edición de bolsillo de la Editorial Sudamericana, la obra de Rodrigo Fresán es una "evocación del Londres victoriano y la bizarra relación de Barrie con los hermanos Llewelyn Davies como teatral telón de fondo, Jardines de Kensington explora también el misterio privado de Peter Hook, el protagonista, lo que recuerda y lo que ha decidido olvidar; la saga lisérgica de sus padres durante los Swinging Sixties; y la súbita y final recuperación de su pasado en los primeros años de un nuevo mundo marcado por el horror milenarista del "Había una y otra y otra vez...". Andrew Birkin, además, escribió el libro J.M. Barrie and the lost boys, donde cuenta la historia de Barrie basado en conversaciones con Nico Llawelyn Davies, el último de los hermanos Davies en morir.

domingo, 6 de mayo de 2018

Beatriz

Dante y Beatriz, de Ary Scheffer

Beatriz, Beatrice o Beatrix, es un nombre propio femenino de origen latino (Benedictrix o Beatrix) que significa bienaventurada, portadora de felicidad o de beatitud.
Continua el nombre latino de edad imperial Beatrix, basado sobre beatricem ("aquella que rinde felices", "aquella que da felicidad"), a su vez de beatus ("beato", al cual el nombre viene a veces directamente de vuelta). Era común entre los primeros cristianos en virtud de su significado, referido a la felicidad celeste y del alma.

                          Henry Holiday, 1884

Algunas fuentes proponen una derivación originaria de Viatrix, el femenino de Viator que significa "viajero"; según tales fuentes, el nombre habría estado alterado en Beatrix para asonancia a beatus, con el cual no estaría conectado. También Viator y Viatrix eran nombres comunes entre los cristianos, para el significado conectado a la peregrinación. Los dos nombres vienen a menudo a confundir, como da lugar en el azar de santa Beatriz.

Marie Spartali

En Italia el nombre, difundido en todo el País, goza siempre de una cierta popularidad por la vía del culto de santa Beatriz, más allá de la fama de algunas figuras históricas, ante todo Beatriz Portinari, la mujer amada de Dante, y así pues de diversas nobles y reinas, más allá que las trágicas de Beatriz di Tenda y Beatriz Cenci, a cuyo acontecimiento estuvieron dedicadas numerosas obras literarias de gran difusión. En los años más recientes (del 2007 al 2014) el ISTAT atestigua la presencia entre los nombres más populares para las recién nacidas, con una posición que oscila entre el puesto 18º y el 22º, vale decir entorno al 1% de las nacidas.

En Inglaterra la forma Beatrix se hizo más rara en la Edad Media, pero regresó al auge en el Siglo XIX.


Dante Gabriel Rossetti

Beatriz Portinari
(it: Beatrice, 20 de junio de 1266 - 8 de junio de 1290), conocida también como Bice o la dama florentina, fue idealizada por Dante en su Vida nueva y sobre todo en la Divina Comedia. Una versión menciona que Dante la conoció cuando ella era una niña de nueve años y no volvió a verla hasta nueve años después. Existe otra versión en la que el poeta sólo la habría visto una vez y ni siquiera habría hablado con ella. Otras fuentes de la historia refieren que la inventó por completo. Sin embargo, Dante nunca proporciona en sus escritos indicaciones respecto a la identidad de este personaje, quien es sobre todo simbólico. Por otro lado, se ha intentado asignar en una labor de exégesis romántica, un apellido para esta dama, intentando hacer de este Amor divino que une a Dante y a Beatriz uno parangonable a los amores adolescentes y fútiles modernos

John William Waterhouse

Boccaccio, quien poco tiempo después de la muerte de Dante, comentaba la Divina Comedia en Florencia, alardeaba de haberse burlado de sus auditores difundiendo la idea de que Beatriz tuviera una existencia civil. Ese problema es verdaderamente difícil de resolver, por un lado es muy probable que la importancia de Beatriz para Dante se situara solamente a nivel simbólico y que no haya que pensar en el amor de Dante como una pasión adúltera, ya que es sabido que el poeta estuvo casado y tuvo varios hijos con otra mujer.

Sin embargo, según afirman algunos historiadores, Beatriz podría ser Bice, hija de Folco Portinari de Portico di Romagna, quien al mudarse a Florencia, vivió en una casa cercana a la de Dante. La familia Portinari era muy rica e importante, y Folco tuvo el mérito de fundar el hospital principal del centro de la capital toscana, el Ospedale di Santa Maria Nuova.

El espacio y el tiempo de la vida de esta joven corresponden con el que Dante escribe en la Vita nuova, por lo tanto, se infiere que nació en 1266. Bice se casó con el banquero Simone dei Bardi en 1287 y se cree que murió en 1290, solamente con veintitrés años de edad. El sepulcro se encuentra en la pequeña iglesia de Santa Margherita dei Cerchi, cerca del edificio que acoge al Museo Casa di Dante. Tras la muerte de Bice, Dante la bautizaría como Beatriz, cuyo nombre significa la Bienaventurada en latín, convirtiéndola en un símbolo de la fe y en guía y protectora celestial. Destrozado por la noticia de la muerte de su amada, Dante se lanza a un desenfreno sexual con un buen número de amantes, hasta que un año después contrae matrimonio con Gemma Donatil.

 Cristóbal Rojas


domingo, 15 de abril de 2018

Bettina von Arnim



Bettina Brentano, de nacimiento Elisabeth Katharina Ludovica Magdalena Brentano (Fráncfort del Meno; 4 de abril de 1785-Berlín, 20 de enero de 1859) fue una escritora y novelista romántica alemana, hermana del poeta Clemens Brentano. 
La familia Brentano era originaria de las orillas del lago Como, en Lombardía, en el norte de Italia. Era hermana del poeta Clemens Brentano y su abuela era Sophie von La Roche, una escritora talentosa amiga de Wieland y Goethe; estas relaciones la llevaron a conocer a numerosos escritores y poetas, entre los cuales destacaba su amiga, la poetisa huérfana Caroline von Günderrode.

Se casó en 1811 con un amigo de su hermano, el poeta Achim von Arnim, del que tuvo siete hijos; llevó un matrimonio no demasiado acorde con los supuesos tradicionales y, dado que su marido prefería la vida tranquila del campo a la de la ciudad, al contrario que ella, deseosa de intervenir en la activa vida cultural de Berlín, se instaló en 1818 en la ciudad con sus hijos, aunque pasaban las vacaciones todos juntos y cultivaban una intensa correspondencia. Tras la muerte en 1831 de su marido se instaló definitivamente en Berlín, donde se convirtió en activista de los derechos de la mujer.


Sus escritos más populares son apuntes corregidos de la correspondencia que mantuvo con Johann Wolfgang von Goethe, Karoline von Günderrode y su hermano Clemens Brentano, gran parte de los cuales son ficticios, pero redactados con un estilo desenvuelto y lúcido, de manera que forman en realidad novelas epistolares.

A los cincuenta años publicó su primer libro, Intercambio epistolar de Goethe con una niña (1835), iniciado en 1807, posteriormente reelaborado y ampliado con cartas inventadas por la autora. Esta relación se fraguó después del trágico suceso del suicidio de su amiga, la poetisa Caroline von Günderrode; entonces Bettina había buscado la amistad con la madre de Goethe y a través de ella inició una activa correspondencia con un escritor al que admiraba y al que visitó además bastantes veces en Weimar. Se han descubierto los originales de las cartas y por ellos se ha visto el proceso de reelaboración que sufrieron desde la mera y fría impersonalidad de Goethe a la versión cálida que en ellas ofreció la autora.

La actitud feminista de Bettina incluía una activa vida política que se expresó en Este libro pertenece al rey (1843). Dedicada al monarca de Prusia, era una sátira social en forma de diálogo entre una mujer y la madre de Goethe y un cura y un alcalde, representantes de la Iglesia y del Estado. Se reúnen para hablar de la situación del país y Bettina pone en boca de la madre de Goethe sus propias opiniones, muy críticas sobre las irregularidades de la administración y la política restauradora que se llevaba entonces; no se limita a eso, sino que sugiere una monarquía constitucional y hace propuestas concretas para paliar la creciente miseria del proletariado:

¿Vive el Estado en sano matrimonio con el pueblo, le concede verdadera confianza, sinceridad, a base de exigirle exclusivamente espíritu de esclavo? ¿Es el estado un fiel padre para el pueblo, desarrolla sus fuerzas, respeta sus inclinaciones naturales, confirma su energía, le asegura su derecho a la libertad y se alegra de su fuerza, o más bien censura en él su desarrollo hacia lo libre, grande, divino?
El cura y el alcalde no pueden sino rendirse a estos razonamientos y no ven otra salida para recuperarse que el sueño y el alcohol, respectivamente.1​

Cuando estalló en 1844 una revuelta entre los tejedores de Silesia las autoridades acusaron a Bettina de haberla propiciado con las investigaciones previas que había efectuado para escribir su Libro de los pobres, por lo cual renunció a darla a la imprenta. La obra abarca desde el Romanticismo a la época inmediatamente anterior a la revolución de 1848.

Seductora, independiente y mundana, Bettina goza de una reputación de epistológrafa sensible y apasionada, pero también de musa socialista. A lo largo de su vida, Bettina von Arnim fue sumiéndose en las ideas socialistas; escribió al rey de Prusia, se encontró con Karl Marx y defendió a los judíos y tejedores de Silesia.

La vida de Bettina inspiró la novela del escritor francocheco Milan Kundera La inmortalidad (1988) y la biografía de Carmen Bravo-Villasante Vida de Bettina Brentano, premio de biografía Aedos, 1956.

lunes, 9 de abril de 2018

Llamada de atención



 
Reseña en Babelia. El País 
9 ABR 2018

Déborah Puig-Pey demuestra en 'Abrerrelatos' suficiente singularidad estilística como para que ninguno de sus textos queden distorsionados por su débito temático a Borges.
















En la portada del libro de cuentos de Déborah Puig-Pey Stiefel, Abrerrelatos, dos mujeres y tres hombres se inclinan hacia algo que despierta su curiosidad. Esas miradas quedan suspendidas en el vacío, pero la curiosidad ante un misterio que intuimos que exige atención queda ahí. Así leí yo estos 15 excelentes relatos de la escritora catalana. Algunos de ellos me recordaron lecturas familiares. Por ello no es casual que uno, ‘El sofógrafo’, lleve una cita de Jorge Luis Borges (“Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar”). 

En realidad hay otras piezas que me lo recuerdan, pero ninguna de las pocas desmerece ni la escritura ni el tono discursivo que alientan estos cuentos. Ya se ha dicho hasta el cansancio que ningún autor como Borges ha hecho tanto daño al que quiso homenajearlo (por no decir imitarlo). No es el caso de Puig-Pey, que demuestra en su libro suficiente singularidad estilística como para que ninguno de sus textos queden distorsionados por su débito temático al maestro argentino. Déborah Puig-Pey nunca transita demasiado trecho por el conceptismo narrativo que alentaba a Borges. Ella suma cierto temblor, un grado exacto de emoción o conmoción que al autor de Ficciones siempre le faltó o nunca necesitó, según su concepto de la ficción.
Los relatos que componen Abrerrelatos son la prueba más fehaciente de cómo la tradición ayuda a sostener la vocación de armar un corpus narrativo con voz propia. El resto lo pone una inventiva al servicio de la idea que se quiere transmitir al lector. Fijarlo, más que a un suceso concreto, que también, a una idea obsesiva, contaminante, inesperada. He leído, por ejemplo, un cuento como ‘La casa de Rosa Andrade’ o ‘Mordechai’ o ‘El barro puede aprisionarte’. Aquí se reúnen el relato de un suceso cotidiano incrustado en un sueño imposible con el rigor de la metáfora. Así funciona este luminoso libro. Se relata un sufrimiento, un exilio, una pavorosa tragedia histórica, los sueños que se desea que nunca se cumplan, mujeres solas, hombres tristemente equivocados. Me ha gustado mucho este libro. Por lo que transmite y por lo que, como si se tratara de un arcano, no debe transmitirse.
Abrerrelatos. Déborah Puig-Pey Stiefel. Huerga & Fierro, 2018. 110 páginas. 14 euros

Ocho libros de esta semana


jueves, 5 de abril de 2018

“Me siento el más desconocido de los hombres”. Jules Verne


Verne fue rápidamente adaptado al cine. Desde sus orígenes, el séptimo arte encontró en el imaginario verniano el mejor camino para demostrar la potencia visual de la imagen en movimiento. Y así, el nuevo medio de expresión llegó a lo que los demás existentes en vida del autor (teatro, grabados, etc.) apenas habían rozado.


La obra de Julio Verne más adaptada en cine y televisión, 20.000 leguas de viaje submarino, es la novela del autor más lograda poéticamente, gracias principalmente al fascinante personaje del capitán Nemo. Una novela posterior de Verne, La isla misteriosa (1874), continúa parte de la historia haciendo reaparecer al capitán y su Nautilus, algo infrecuente en la literatura verniana. Este es tal vez el libro más leído y gustado del autor, toda una oda al mundo submarino y un prodigio profético de la ciencia: Verne creo en la ficción el concepto total de submarino antes de que se inventase.

Le voyage à travers l'imposible (1904)


Los hijos del capitán Grant



Medio mártir, medio asesinado, es el arquetipo de la maldad científica, cuya máquina intrincada y extravagante combina lo natural y lo mecánico y está manejada por un loco, un megalómano. Sumergido bajo el agua en su hogar manufacturado, intenta huir de un pasado oscuro y recrear el mundo a su propia imagen. Es un entendido en arte y literatura (como demuestran su grandilocuente biblioteca y su ecléctico museo) y aprecia todos los pequeños detalles de su entorno excepcional. Nemo puede ser tan encantador que incluso a sus propios prisioneros les resulta difícil odiarlo.

jueves, 29 de marzo de 2018

Demografia i literatura





L'associació entre obra literària i geografia és gairebé òbvia. El Quixot, l'Odissea, l'Ulisses de Joyce, per citar-ne només tres, són impossibles de llegir ignorant els seus recorreguts al llarg d'un lloc o llocs, i tant és així que l'itinerari que descriuen ha arribat a ser un veritable mapa cultural de cadascun d'aquests indrets que hi apareixen. La Manxa, Ítaca, Dublín... Qui pot trepitjar aquests territoris sense trobar tot allò que la ficció literària ha dipositat en els seus paisatges o recollit dels seus viatges?
Menys evident és trobar l’èmfasi d’aquesta relació en històries que fan una referència, simbòlica o no, a aspectes de la demografia, és a dir, als temes concrets de la natalitat, la mortalitat i la migració. Però bé que hi són, i moltes vegades, doncs tan important com el lloc és la gent que hi viu i els fets fonamentals de néixer i morir, o arribar i marxar, dualitats que sostenen els grans canvis de la vida humana.
Penso ara en Hamelin (Hameln), la ciutat alemanya que contracta un músic flautista per desfer-se d'una invasió de rates, probablement al·ludint a la transmissió de l'epidèmia que més vides va malparar al segle XIV, la pesta negra, pesta bubònica, la mort negra, que va deixar Europa assolada i que es transmetia per puces que transportaven les rates. Vet aquí que després el flautista es disgusta amb les autoritats ciutadanes, que no l'han pagat massa bé, i en venjança, amb la mateixa flauta i la mateixa música, igual que havia fet amb els rosegadors, s'emporta ben lluny als nens de Hamelin. D'aquesta manera el conte afegeix a l'enorme mortalitat general, la davallada en el nombre de nens nascuts i nens per néixer, produint un greu escapçament de futur.
Igualment, el tema de l’amenaça d’una natalitat zero és el marc on es desenvolupa El conte de la criada  (The Handmaid's Tale), distòpia escrita per Margaret Atwood i convertida en sèrie de TV  amb gran èxit, on es planteja com després de canvis radicals als E.U.A, s’instaura una dictadura totalitària. La població humana ha esdevingut pràcticament estèril i les dones que conserven la fertilitat són sotmeses a esclavitud i utilitzades per parir fills dels quals seran privades.
Invasió Subtil és un conte de Pere Calders que dóna nom a una recopilació de narracions d'aquest autor publicada a 1978. Es tracta d'una fantasia irònica, escrita en una època en què a Catalunya es començaven a veure molts turistes que venien del Japó. L'acció transcorre a Tossa de Mar, i la fama dels nipons en fotografiar i copiar-ho tot traspassa els límits de la realitat turística. Fins que arriba un moment que el narrador és incapaç de distingir un japonès que en tot sembla un català, d'un japonès original. És una migració fusionada a la perfecció, no es fa sentir, és subtil, i no es pot saber si els japonesos han acaparat o no els recursos econòmics nacionals. Hi ha un cert exorcisme en aquest conte i el personatge que narra és un xic paranoic— un exorcisme relacionat amb les pors que es poden albergar respecte a una arribada massiva de gent, vinguda més o menys de lluny; però també hi ha una descripció amb tints humorístics del que ha passat històricament, i de com el prejudici davant l'estranger resulta ridícul tan aviat mirem una mica enrere i ens adonem que nosaltres mateixos som estrangers transformats, o ho són els nostres pares o els nostres avis, o el nostre cognom exsuda ressons fenicis, jueus o vés a saber que.
Calders té un altre conte clarament demogràfic, Zero a Malthus. En un futur hipotètic, s'ha inventat el "sèrum", una substància que manté sana qualsevol persona per sempre, és a dir, eternament, però no pot combatre l'envelliment. Com que el sèrum és àmpliament consumit, la superpoblació cada cop és més preocupant i les autoritats determinen que "... a qualsevol avi de 75 anys que no fos ni hagués estat de gran importància per la història de la humanitat se li aplicaria una mena d'eutanàsia." És clar, el protagonista del relat no pot deixar de pensar que ell és prou important per la història de la humanitat, però al final haurà de rendir-se als desavantatges d’un possible  índex de mortalitat inexistent, el zero a Malthus.
Hi ha dos llibres clàssics que fent ús metafòric de la migració de les aus ens mostren aspectes suculents d’imaginació geogràfica.  Es tracta de les obres de dues autores: la sueca Selma Lagerloff, premi Nobel de literatura l’any 1909, i autora del Viatge de Nils Horgerson, i Daphne du Maurier i el seu original relat -que Hitchcock va adaptar al cinema—Els ocells.
El viatge de Nils Horgerson, concebut com un llibre de text perquè els estudiants de primària suecs coneguessin la geografia i la història del seu país, es va convertir en un clàssic mundialment reconegut. Nils, disminuït en grandària, es veu obligat a acompanyar a unes oques silvestres en la migració a les fredes terres del nord. El viatge per tot el país comença al març i acaba al novembre. És possible percebre certa crítica de Lagerlöf a la migració de camperols a les ciutats, a causa de la falta de condicions per al seu treball, i la falta de reconeixement de diferents formes de veure el món, com passava amb l’estil de vida dels lapons vistos pel centre i el sud de Suècia. Lagerlöf va estar sempre molt interessada en aquests temes, en la defensa dels recursos de la terra i els drets dels ciutadans, pels quals va lluitar especialment quan l'esperit del nazisme començava a envair Europa.

Finalment, l'esplèndid conte de Daphne du Maurier, un poc edulcorat en la també magistral versió cinematogràfica, ens explica una situació dificilíssima de produir-se naturalment, però no impossible. Un canvi climàtic, en variar els corrents d'aire de la Terra, modifica el curs migratori dels ocells de manera que tots els ocells arriben a un mateix punt i es concentren com mai havia succeït abans. La força en el nombre que aquesta espècie aconsegueix altera el seu paper en el regne animal, ja que per primera vegada els ocells poden tractar d'acabar amb la dominant espècie humana.
Al relat, la família protagonista acaba tancada a casa, parapetada per murs d'ocells morts que esclaten quan es llancen contra l'habitatge, però els seus habitants no poden sortir mai més de casa. Exposats a la limitació de les provisions, s'entén que moriran atrapats. No poden "migrar".

En canvi, a la pel·lícula hi ha un final feliç, tot i que està inspirat en l'original. Si ho recordeu, els ocells que se salven al final són una parella de "periquitos" (en realitat són agapornis, també nomenats "inseparables") que des del principi es troben engabiats. Aquí, la família, la parella, protegint-se dels atacs exteriors a base d'amor i barrots, enarbora la bandera del triomf.

Realment són moltíssimes les històries que es podrien comentar aquí, però potser aquestes que he exposat són suficients per evocar la manera en què la creativitat humana ha reflexionat sobre els fenòmens de la demografia, inclús d'una de fantàstica, un mirall on reflectir les possibilitats de la realitat.


Déborah Puig-Pey
Observatori de l’Ajuntament de Manresa, Març de 2018



sábado, 23 de septiembre de 2017

ABRERRELATOS







"De la autora, cinturón negro en el Borges menos manoseado, conocemos sus anteriores novelas, peculiares archivos cuya memoria, cogida del brazo de la Historia, era la principal fuente de su verismo. Ahora, fuera ya de cuentas, da a luz unos relatos de acontecimientos en apariencia aislados, pero que se desembarazan de su insignificancia para encajar en el proyecto global de la comprensión de lo humano, con esa épica hermética que adopta cuando se presenta como parábola.

Al estilo de “Sherezade”, que narra mientras vive y narra también para vivir, Abrerrelatos va abriendo cuentos que abren otros cuentos, ya sea aquí o en otros libros."
Huerga y Fierro, 2017.

Déborah Puig-Pey Stiefel nació en Barcelona en 1960 y se formó en antropología cultural. Es escritora de novela, relato y poesía. Obtuvo el premio finalista de narración breve Max Aub en el 2005.
Ha publicado: Donde hay nilad, 2010, Nusus, un cuento ilustrado para niños, 2013, Les músiques de Brundibar, 2014 (en catalán), Las músicas de Brundibar, 2015 (en castellano).



viernes, 3 de marzo de 2017

Vieja infancia



De La Infancia perdida (Graham Greene)

Tal vez solo en la infancia los libros ejercen una influencia profunda en nuestras vidas. En la vida posterior los admiramos, nos entretienen, podemos modificar criterios que ya sustentamos, pero es más probable que encontremos en los libros únicamente una confirmación de lo que ya ocupa nuestra mente: como en una relación amorosa, son nuestros propios rasgos los que vemos reflejados halagadoramente.




Pero en la infancia todos los libros son textos de adivinación que nos hablan del futuro y, al igual que la pitonisa que ve en las cartas un largo viaje o una muerte en el agua, influyen en nuestro futuro. Supongo que es por eso que los libros nos excitaban tanto. ¿Qué extraemos hoy de la lectura que pueda equipararse a la emoción y la revelación de aquellos catorce años primeros? Por supuesto que me interesaría la noticia de que esta primavera iba a aparecer una nueva novela de E. M. Forster, pero nunca podría comparar esta suave expectación de placer civilizado con el paro cardíaco, el júbilo horrorizado que sentía cuando encontraba en el anaquel de una biblioteca una novela de Rider Haggard, Percy Westerman, Captain Brereton o Stanley Weyman que todavía no había leído. No, es en aquellos años tempranos donde yo buscaría la crisis, el momento en que la vida cobró un nuevo sesgo en su itinerario hacia la muerte.



Recuerdo claramente la celeridad con que una llave giró en una cerradura y descubrí que sabía leer, no solo las frases en un catón con las sílabas acopladas como vagones de tren, sino un libro de verdad. Tenía una portada con el dibujo de un chico atado y amordazado, colgando del extremo de una cuerda en el interior de un pozo con el agua más arriba de la cintura: una aventura de Dixon Brett, detective. Gaurdé mi secreto durante unas largas vacaciones de verano, según creí: no quería que nadie supiese que sabía leer. Supongo que semiconscientemente comprendí que aquél era el momento peligroso. Estaba a salvo siempre que pudiera leer – las ruedas no habían comenzado a girar, pero ahora el futuro se alineaba en derredor, en múltiples estanterías a la espera de que el niño eligiera – la vida de un perito mercantil quizá, de un funcionario colonial, de un plantador en China, un trabajo estable en un banco, felicidad y desventura, a la postre una forma determinada de muerte, porque indudablemente escogemos nuestra muerte del mismo modo que elegimos nuestro trabajo. Se desprende de nuestros actos y nuestras evasiones, nuestros miedos y nuestros momentos de valor. Supongo que mi madre debió de descubrir mi secreto, porque a la vuelta a casa me regalaron para el tren otro libro de verdad, un ejemplar de Isla de coral de Ballantyne, con una sola ilustración que contemplar, un frontispicio de colores. Pero yo no me delaté. Durante el largo viaje miré la única estampa y no abrí para nada el libro.



Pero en los anaqueles de casa (muchísimos, porque éramos una familia numerosa) me esperaban los libros, uno en concreto, aunque antes de cogerlo me permití elegir al azar. Cada uno era un cristal donde el niño soñaba que veía la vida en movimiento. 
Allí, con una cubierta espectacularmente pintada de varios colores, estaba El aeroplano pirata del Captain Wilson. Debo de haberlo leído seis veces por lo menos: la historia de una civilización perdida en el Sahara y de un malvado pirata yanqui con un aeroplano como una cometa y bombas del tamaño de una pelota de tenis que exige un rescate por la ciudad dorada. La salvaba el héroe, un joven suboficial que se introducía furtivamente en el campamento pirata para inutilizar el aeroplano. Le capturaban y veía a sus enemigos cavando su tumba. Iban a fusilarle al amanecer, y para matar el tiempo y eludir pensamientos ingratos el amable pirata yanqui jugaba a las cartas con él: el inocente juego infantil del Kuhn Kan. El recuerdo de aquella partida nocturna al borde de la muerte me persiguió durante años, hasta que por fin me deshice de él en una de mis novelas, con una partida de póquer jugada en circunstancias lejanamente similares.