miércoles, 26 de diciembre de 2012

PRENDAS DE LUJO


Son las que usan las  mujeres como disfraz para estimular el apetito de los cazadores. Suelen dar una apariencia de ferocidad y disponen de muchos complementos que simulan garras, pezuñas, lenguas bífidas o cascabeles venenosos. 


El tacón de aguja,  por ejemplo. No duden de su potencial como arma sangrienta,  es precisamente por ello que resulta tan preciado. Todo depredador  desea tener uno en su despensa:






¿Y qué me dicen de la manicura? 

La fantasía ideal para el que gusta de capturar piezas especialmente desgarradoras.  
Vean un modelo para híbrido entre cebra y tigre. Cuando la fiera está dispuesta a desempeñar ambos papeles, esta manicura resulta  muy eficaz como método de reclamo.






Existe una versión de camuflaje,  manicura de ingenuidad aparente, esa inocencia de la presa que, por otro lado, todos desean pervertir:






Y la estrella del fondo de armario:



 Las pieles.









 ¿Accesorios? 
Infinitos.



Fíjense en esas graciosas correas que van sujetas al cuello:






lunes, 24 de diciembre de 2012

EL FANTASMA DE LA NAVIDAD POBRE


A muchos la Navidad nos entristece. 

Si nos fijamos bien, sus figuras son un tanto lúgubres. 
Un recién nacido sobre un montón de paja, el aliento de un animal fatigado, un padre viejo. 
Se adivina que hay abundancia en algún lugar paralelo, lo dicen las estrellas y ese paje extranjero que pasea junto a un camello y conversa con él mientras mueve las ancas como él.








                                                                              Ignorance and Want
                                                         1843
                                                         John Leech
                                                       






Se adivina necesidad en alguna perpendicular a aquel lugar paralelo.





Es como que el día de tu boda no puedas evitar, aunque sea durante un mínimo instante y errando en la imaginación, la imagen de permanecer solo, inexplicablemente solo, justo antes de la consagración, quedando huérfano de cónyuge frente al mismísimo altar.




La navidad siempre evoca una navidad pobre.













jueves, 22 de noviembre de 2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

Cuentos, fábulas y fetiches


El violín de Cremona de Louise de Vilmorin



Soy ciego y nada sé, pero preveo
que son más los caminos. Cada cosa
es infinitas cosas. Eres música.
Firmamentos, palacios, ríos, ángeles,
Rosa profunda, ilimitada, íntima…

The unending Rose
J.L. Borges

El violín de Cremona es un cuento originalmente escrito por E.T.A. Hoffman, conocido también con el nombre de El canto de Antonia, que forma parte de una serie de cuentos en los que solían aparecer los mismos personajes en diferentes historias.
Louise de Vilmorin, con el objetivo inicial de elaborar un guión, recoge no sólo el relato, sino también el legado propio del cuento, una corriente imaginaria de hechos extraordinarios entre los que el violín representa el alma, la vara mágica, el objeto encantado que abunda en los cuentos y a menudo constituye el corazón de éstos. Dice Ítalo Calvino que desde el momento en que un objeto (mágico) aparece en una narración, se carga de una fuerza especial, se convierte en algo como el polo magnético, un nudo de una red de relaciones invisibles.1 Esta red de la que habla Calvino puede trascender el ámbito del cuento e incluso el de la autoría: existe una leyenda según la cual el violín del cuento de Hoffmann es el instrumento homónimo de Paganini, quien siendo aficionado a las artes necrománticas, había aprisionado el alma de su mujer en él. Se dice también que el protagonista es el propio Hoffmann, desdoblado en su personaje varias veces en otros relatos, y no es arbitrario añadir que también está en las diferentes y legítimas recreaciones, como en ésta novela corta que la autora francesa escribió en 1960.
Vilmorin es fiel a la saga, esa antigua narración épica que posee una dimensión fundadora y genera versiones, leyendas, sucesivos encantamientos y un sinnúmero de cuentos descendientes. Fidelidad hasta el punto de que lo que desea Louise es escribir el mismo cuento.
A pesar de que ha sido a menudo comparada con autoras contemporáneas y coetáneas como Colette y otras anteriores como Anna de Noailles, algunas diferencias la convierten en una autora sui generis dentro del mismo panorama literario. Más dieciochesca que “moderna”, usa mejor la parodia que el sarcasmo, el plano general más que el flujo interior, prefiere lo descriptivo de una situación a lo psicológico de sus actores y su visión de la historia que narra no está determinada por la experiencia. No es una escritora burguesa en la que pueden operar la reivindicación, el resentimiento, la memoria o la subjetividad como útiles narrativos. Su posición con respecto a la obra es parecida a la aristocrática de la que gozó en la vida: su prosa es ilustrativa en el sentido de exponer, desde una posición privilegiada, las andanzas o enseñanzas de tipos, caracteres y casos que el escritor sabrá ejemplificar a través de un lenguaje de la misma manera que el dibujante experto lo hará en el transcurso de un exótico viaje, mostrando los detalles significativos con trazos ágiles y claros.
Participa del propósito moral de los fabulistas franceses, que consiste, no tanto en determinar una moraleja, como en desvelar las dobleces que se ocultan tras las relaciones sociales o los códigos sociales incorporados insensiblemente. Dicho de otro modo, igual que una fábula crea una situación en la que sea posible que un león y un ratón traten, razonen y actúen según el ideal de león y de ratón, revelando en el desenlace algún aspecto característico o metafórico de lo humano, el cuento visto dentro de esta tradición opera con la misma naturalidad, aceptando las reglas culturales para descubrir sus transgresiones. El caso más notorio es el del Marqués de Sade, en cuya obra la exaltación deliberada del vicio ofrece el espectáculo simétrico de la verdadera sociedad, gallinero de deseos inconfensables y luchas por el poder que suele exhibirse con el plumaje de excelentes virtudes. Vilmorin, siendo en términos formales muy diferente  en la prosa, mantiene sin embargo una fuerte afinidad con el marqués, logrando el mismo resultado delator de costumbres, pero usando una voz de aparente ingenuidad, a veces cierto laconismo, que confiere a sus historias un tono de objetividad análogo a la inocencia de la fábula zoomórfica.
Es por ello que Louise de Vilmorin es un tipo de escritora ideal para detenerse en el valor específico del género de los cuentos. Éstos comparten en gran medida la naturaleza de los mitos, y hay una abundantísima y variada literatura al respecto: Claude Lévi-Strauss en el campo de la antropología cultural, Vladimir Propp en el de la lingüística, Bruno Bettelheim en el del psicoanális, por citar ejemplos muy conocidos.



Desde el zapato de la Cenicienta hasta el Zahir o el Puñal de Borges, pasando por la exuberante y tradicionalmente más cómoda representación oriental, como la lámpara maravillosa de Aladino, un objeto dentro del cual habita un ser mágico, cómplice controvertido a veces, otras tirano y vengativo, de una forma tan diversa como asombrosa, el objeto aparece en los cuentos de esta manera típica de cuya crónica el violín de Cremona es un caso ejemplar, ya sea porque encierra un alma en pena, un amor truncado o la espléndida voz de la hija de un extraño luthier.
Lo distinto en los cuentos está en ese parentesco con la saga, tomando tanto la acepción del antiguo relato épico escandinavo como la de gran familia que se extiende con independencia de otras relaciones, pues los cuentos se comunican entre ellos más aún que las lenguas y los usos, y cuando éstos encuentran fronteras menos accesibles donde transformarse y comprenderse, ellos pueden saltar esas barreras de tiempo y lugar sin necesidad de hallar raíz, vocablo o vivencia que los aprisione. Si bien el mito tiene ese núcleo fundacional en el que la sociedad es como una madre nueva tras la ruptura con lo natural, en el cuento se trata más bien de una “madrastra” y es el cuento el espejito mágico que le dice al mundo lo que necesariamente no quiere oír.
Apurando las leyes de la metonimia, el objeto fantástico es también fetiche del propio cuento (antes que el cuento fue el objeto mágico y éste es el que da forma al género), su centro neurálgico y la máxima expresión sintética de “lo maravilloso”, breve, rápido y de fértil descendencia, pólvora que se halla concentrada en pequeños cartuchos y que, pese a su remota fabricación, pueden explotar en cualquier parte.

1 Seis propuestas para el próximo milenio, Madrid, Siruela, 1989.



Déborah Puig-Pey

jueves, 15 de noviembre de 2012

Desde el interior de Woody Allen




Pese a mi admiración por él, alguna vez le he leído diciendo alguna estupidez, como que Hitchcock era muy bueno en su trabajo, pero intrascendente en sus obras. Es un dilema que Allen arrastra en su filmografía: conserva todas las imágenes del cine popular americano que llenaron su infancia y que sembraron en él la ilusión indispensable, pero admira a los autores profundos, estetas, filosófos, aquejados de un TOC sublime y algunas veces ininteligibles para el gran público.

Bien. Aunque ya se ha hecho y él mismo gusta de aparentar que lo hace, muy a menudo humorística y genialmente, vamos a psiconalizarle un poco más.

Propongo dos de sus personajes: "Pearl" y "Eve", Maureen Stapleton y Geraldine Page en "Interiores". 
Pearl es el cine que entusiasma al barrio, al mundo, no exento de cierto estilo, pero también cercano a veces a la vulgaridad, es la mujer que viene a sustituir a esa madre omnipresente, exquisita, que manipula todo el entorno y lo convierte en un cuadro de Hammershøi. Ésta última es el "cine de autor", normalmente europeo: planos de una higiene categórica, en el sentido kantiano, delicada pureza en la simbiosis de genio y belleza, psique y eros, sabiduría y narración...La otra, Pearl, es el arrebato, la conmoción afectiva, la chispa y el color. Ella abre sus brazos para que todos puedan soñar entre ellos y despliega las alas de un gran hacedor de nidos. ¿Y cuántos de nosotros no oscilamos entre una y otra? ¿Quién no pretende encontrar un absoluto en las pantallas, el planetarium definitivo que le devuelva su galaxia?







viernes, 2 de noviembre de 2012

Tristes, tuyas y de todos.







Belle Watling
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ





IRMA
LA DOUCE

























Iris
Taxi Driver





Desayuno con diamantes : foto Audrey Hepburn, Blake Edwards

Holly Golightly
Desayuno con diamantes





Lynn Bracken
L.A. CONFIDENTIAL



John Hurt, Avital Dicker, Crime and Punishment
SONIA
CRIMEN Y CASTIGO




MARÍA MAGDALENA
Celui qui doit mourir







Linda Ash
PODEROSA AFRODITA








Margarita Gautier
La dama de las camelias







LAS NOCHES DE
Cabiria







Constance Miller
McCabe & Mrs. Miller






Omocha
Sisters in Gion




STREET OF SHAME (AKASEN CHITAI)







Ginger 
Casino





Pretty Woman



Sera
Leaving las Vegas






Mamma Roma
(Anna Magnani) 

domingo, 28 de octubre de 2012

No pequeños libros




184 páginas




218 páginas



Camus23.jpg

184 páginas



Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas

File:Alice par John Tenniel 25.png


192 páginas






veinticuatro horas en la vida de una mujer (11ª ed.)-stefan zweig-9788495359391

104 páginas







128 páginas






184 páginas







146 páginas 

  



en un balneario aleman-katherine mansfield-9788484286134 

160 páginas





el principito (pop-up)-antoine de saint-exupery-9788498382341


64 páginas






http://image.casadellibro.com/libros/0/el-mercader-de-venecia-9788420608938.jpg

160 páginas






la metamorfosis-franz kafka-9788420651361
128 páginas




                                    



200 páginas






142 páginas




                         

la sonata a kreutzer-lev tolstoi-9788420662008


144 páginas






la invencion de morel-adolfo bioy casares-9788420672731 


 128 páginas