Instinto de propiedad


Jenny Westfalia en 1835


"Jenny von Westphalen, la aristócrata prusiana que se casó con Marx, con quien tuvo seis hijos, estaba destinada, por linaje, a ser la esposa de un oficial prusiano con fortuna propia y, en realidad, su primer novio fue un alférez que reunía dichas características. Pero se enamoró de un doctor en Filosofía, versado en las ideas de Hegel, cuya fuerza intelectual la intimidaba y con quien viviría una azarosa vida de exilios y penurias..."

"...Jenny Marx fue, asimismo, la secretaria eficaz de su marido, el ama de casa que soportó las condiciones, a menudo miserables, que rodearon sus vidas, la defensora incansable de la actividad de Marx, por errática que ésta fuera, y, sin duda alguna, su compañera fiel hasta su propia muerte. Dada la incomprensible caligrafía de Marx, parece que sólo Engels y Jenny eran capaces de poner en limpio, y hacer legibles, sus escritos; pero casi siempre el trabajo recaía en Jenny, por razones de proximidad física. Y sin los esfuerzos de ésta, es muy posible que algunos escritos se hubieran perdido."



Tres personajes sobre fondo rojo
Catedrático de Economía aplicada.
Revista de Libros

"No era aceptable que una baronesa iniciara una relación con un hombre que no se hubiera “establecido” económicamente! Pero Marx nunca lo estará, algo que a Jenny no le importó." 


"Jennifer von Westphalen abandonó su cuna privilegiada para sumarse a la causa proletaria, comprendió plenamente a uno de los hombres más importantes de la historia y compartió con él, no sólo el amor y una familia, sino el profundo anhelo de un mundo liberado de la explotación descarnada de millones de trabajadores y trabajadoras, por un puñado de parásitos. Como escribiera Karl Marx, “quienquiera que conozca la historia sabe que los grandes cambios sociales son imposibles sin el fermento femenino”. Jenny es una de esas mujeres que deseó, previó y supo acompañar el germen de esos cambios sociales, con pasión y fortaleza."
Rebelion. Jennifer von Westphalen
Laura Marx, hija de Karl y Jenny.






Friedrich Engels




En 1844 se adhirió definitivamente al socialismo y entabló una duradera amistad con Marx. En lo sucesivo, ambos pensadores colaborarían estrechamente, publicando juntos obras como La Sagrada Familia (1844), La ideología alemana (1844-46) y el Manifiesto Comunista (1848). Aunque corresponde a Marx la primacía en el liderazgo socialista, Engels ejerció una gran influencia sobre él: le acercó al conocimiento del movimiento obrero inglés y atrajo su atención hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue también él quien, gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba como empresario, aportó a Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y escribir El Capital, e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la muerte de su amigo.
La amistad de Marx y Engels contendrá una serie de rasgos excepcionales. Además de la mutua simpatía surgida de la afinidad de sus caracteres, es una comunidad de ideales lo que los moverá a hermanarse para luchar, hombro con hombro, tanto en la palestra política como en la vida cotidiana, y a emprender juntos una reflexión teórica que originará obras tan fundamentales para el pensamiento marxista como el Manifiesto comunista. Además, Engels era hijo de un rico industrial de Manchester y pudo sostener económicamente a Marx en los peores momentos.






Aunque corresponde a Marx la primacía en el liderazgo socialista, Engels ejerció una gran influencia sobre él: le acercó al conocimiento del movimiento obrero inglés y atrajo su atención hacia la crítica de la teoría económica clásica. Fue también él quien, gracias a la desahogada situación económica de la que disfrutaba como empresario, aportó a Marx la ayuda económica necesaria para mantenerse y escribir El Capital, e incluso publicó los dos últimos tomos de la obra después de la muerte de su amigo.




Sobre qué es lo "propio" para entrar en sociedad, pasar a la historia, dejar escuela y legar un buen fajo de correspondencia.


Como sabemos, en Berlin Marx ingresó al grupo de los Hegelianos de izquierda en el que Bruno Bauer era figura principal. Era este un teólogo, "lector" de tal materia en la universidad y un especialista en Sagrada Escritura y en particular en la crítica del Nuevo Testamento. Fue profesor de Marx en un curso sobre la figura bíblica del profeta Isaías. Fue Bauer uno de los que ayudó a Marx a disuadirse de estudiar leyes -como quería su padre- y a cambio de eso lo estimuló a estudiar filosofía:
"Seria estúpido -escribe Bauer a Marx- que te dedicaras a una profesión práctica. La teoría es ahora la práctica más vigorosa y somos incapaces de predecir en qué gran medida se hará práctica"

El Club de los Doctores combinaba la discusión teórica con la bohemia y la expansión puramente juvenil. El padre de Marx, un poco molesto por los excesivos gastos de su hijo, escribió en esos años:
"La degeneración con traje elegante y pelo despeinado ha reemplazado la degeneración con cerveza". 




 Karl Marx, en 1843, antes de ingresar como periodista en los Anales franco-alemanes, escribe:
  "Apenas firme el contrato saldré para Kreuznach y me casaré... sin romanticismo puedo decirte que estoy enamorado hasta los huesos y del modo más serio posible"


Marx podía ser un trabajador incansanble, pero desde sus jóvenes años de Bonn se había mostrado amigo de la bohemia, de la broma, de la tertulia y de la cerveza y entre estas la Pilsen. De los días de Bruselas se cuenta que jugaba mucho a las cartas, dormía con amigos en los sofas, luego temprano cogían un tren a un pueblíto cercano y allí permanecían todo el día bebiendo, conversando y distrayéndose hasta que viniera el último tren.





Marx era capaz de permanecer diez horas seguidas en el Museo Británico y de vuelta a su casa continuaba trabajando hasta las dos de la mañana. Se levantaba normalmente entre las 8 y las 9, tomaba café, leía los periódicos del día y reiniciaba su trabajo interrumpido apenas por las reuniones políticas o las visitas de amigos, camaradas o personas que buscaban su ayuda.
Era un fumador salvaje:
"El Capital -declaró- no pagaría los cigarros que me fumé mientras lo escribía".


El espía prusiano qué visitó a Marx mientras vivía en Londres:
"Cuando se entra en la habitación de Marx el humo del tabaco hace llorar los ojos tanto que por un momento parece que uno está tanteando en una caverna".
Gustaba de pensar y discutir paseando: peripatéticamente, que dijéramos. Y este hábito de caminar lo realizaba inclusive, y muchas veces, en su propio estudio donde sobre la alfombra se había marcado con el tiempo el camino que Marx solía recorrer entre la puerta y la ventana del cuarto. Recibía diariamente la visita de algunos pocos amigos: por ejemplo la de Liebknecht en los años 50 y 60 y la de Engels a partir de 1870 en que este fue a residir a Londres. Se cuenta que en la alfombra había también otro camino diagonal que era el transitado por Engels, pues ambos conversaban paseando. Escribía a Engels una carta por lo menos cada dos días mientras éste estuvo ausente.




REVISTA COLOMBIANA DE SOCIOLOGIA
Carlos Uribe
Marx, el hombre








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