jueves, 16 de noviembre de 2017

Los claustros



de José Hierro






No, si yo no digo
que no estén bien en donde están:
más aseados y atendidos
que en el lugar en que nacieron,
donde vivieron tantos siglos.
Allí el tiempo los devoraba.
El sol, la lluvia, el viento, el hielo,
los hombres iban desgarrándoles
la piel, los músculos de piedra
y ofrendaban el esqueleto
―fustes, dovelas, capiteles―
al aire azul de la mañana.
Atormentados por los cardos,
heridos por las lagartijas,
cegados por los estorninos,
por las ovejas y las cabras

No, si yo no digo
que no estén mejor donde están
―en estos refugios asépticos―
que en las tabernas de sus pueblos,
ennegrecidos los pulmones
por el tabaco, suicidándose
con el porrón de vino tinto,
o con la copa de aguardiente,
oyendo coplas indecentes
en el tiempo de la vendimia,
rezando cuando la campana
tocaba a muerto.
                       No, si yo
no diré nunca que no estén
mucho mejor en donde están
que en donde estaban...
                       ¡Estos claustros...!

(De Cuaderno de Nueva York, 1998)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

"L'argent de poche"



 Rev F. C. Lambert/



 Hulton Deutsch Collection


 Wayne Miller



Arthur Leipzig


Nico Jesse


Hulton Archive/Getty Images








                                                                                       Helen Levitt - calles



domingo, 12 de noviembre de 2017

Ferdinando Scianna

La fotografía narrativa de Ferdinando Scianna






Ferdinando Scianna


            Viernes Santo. Enna 1963

                                        Sicilia, Erice 1987


Racalmuto, Sicilia, 1964

Ferdinando Scianna es un periodista y fotógrafo italiano (nacido en 1943 en Bagheria, Sicilia) que ha realizado también fotografía de moda y publicidad y retrato. Es miembro de Magnum Photos.


Sicilia es violenta, como su sol. Allí aprendes de pequeño a esquivar la luz del sol, porque te asa los pies y daña los ojos, y a buscar la sombra. Mis fotos son un exorcismo de la luz despiadada de Sicilia.
Empecé porque no quería ser médico, ni abogado, como querían mis padres. Hacía fotos en el pueblo, de las chicas que me gustaban, de los vecinos, de las fiestas. Siempre tenía la sensación de que lo que capturaba estaba a punto de perderse. Como fotografiar Pompeya el día anterior a la explosión del volcán.
Una fotografía no es creada por un fotógrafo. Lo que hace es, apenas, abrir una pequeña ventana y capturarla. El mundo entonces se graba él mismo en la película. El acto del fotógrafo está más cercano a la lectura que a la escritura. Ellos son los lectores del mundo. 



MARTIN SCORSESE NEW YORK 1989 

viernes, 10 de noviembre de 2017

La dama de blanco

KEES VAN DONGEN


HERMENEGILDO ANGLADA CAMARASA





 James Abbott McNeill Whistler


Marie Bracquemond


Francisco Masriera y Manovens




James Abbott McNeill Whistler 




Jeanne Duval por  Edouard Manet

jueves, 9 de noviembre de 2017

El pozo de la soledad


Radclyffe Hall 

Radclyffe Hall ha sido y es considerada por muchas mentes pensantes del lesbianismo la escritora lesbiana más importante de la primera mitad del siglo XX. Otro sector de esta ‘intelligentzia’, en cambio, la considera un lastre. Para lo primero existe un motivo de peso: Hall es autora del best seller universal, ‘El pozo de la soledad’, una novela capaz de vender más de 100.000 copias al año desde que se publicó en 1928 hasta la muerte de su autora, en 1943. Para ser denostada también hay un motivo: el tratamiento que da a las lesbianas en esa misma novela. En ‘El pozo de la soledad’, Radclyffe Hall presenta a las lesbianas congénitas como criaturas equivocadas pero que, habiendo sido creadas por Dios, tienen derecho a seguir vivas y a ser compadecidas por el resto de la humanidad. La pretensión de la protagonista es que la dejen vivir tranquila a pesar de su ‘rareza’. Un mensaje que pretende la piedad y pide perdón por existir y que no parece buscar el reconocimiento del derecho a la diferencia.

Hall nació en 1880 y fue bautizada como Marguerite Radclyffe Hall, de niña se hacía llamar Peter y de adulta optó por el nombre de John. Marguerite, según sus biografías, no tuvo una infancia feliz: su padre, Radclyffe Radclyffe Hall abandonó a su familia poco después de que ella naciera y su madre, una dama norteamericana, Marie Diehl, con expectativas de medrar en la escala social británica apenas se ocupó de ella. Su hija, que se comportaba como un chico, era demasiado extraña para su espíritu convencional, así que dejó su formación en manos de niñeras y tutoras. Durante su adolescencia, cuando empezó a enamorarse y a flirtear con otras chicas, Hall destacaba básicamente como jinete, como cazadora y como apasionada del incipiente universo de la automoción. Tres rasgos poco femeninos en la época y la Inglaterra victoriana en la que vivió.

Mantuvo varias relaciones en aquella época: con Agnes Nicholls, una  alumna de su padrastro, el músico Alberto Visetti, con la que vivió un idilio más platónico que otra cosa ; y con sus primas de Estados Unidos, Jane y Dolly, con las que la pasión fue más física que platónica.


Radclyffe Hall by Charles Buchel, 1918 (National Portrait Gallery, London)



Cuando tenía 21 años heredó la cantidad equivalente a 15 millones de euros actuales que le dejó su abuelo. Así pudo consagrarse a la escritura y a sus affaires amorosos.




Su primer gran amor fue la cantante lírica Mabel Veronica Batten. Se conocieron en un balneario alemán el 22 de agosto de 1907. Batten, una mujer casada, tenía 51 años y Marguerite, 27. El matrimonio de la primera ni fue inconveniente para que empezaran a vivir juntas y Mabel asumiese el papel que antes habían desarrollada las tutoras de Hall: le recomendó que aprendiera francés, que conociera la cultura española (fueron de vacaciones varias veces a Tenerife y la Orotava quedó inmortalizado en ‘El pozo de la soledad’), y la introdujo en la literatura lésbica así como en el catolicismo, religión a la que Hall acabó convirtiéndose a pesar de sus inclinaciones. Fue en esa época cuando Radclyffe empezó a vestirse con atuendos masculinos y a lucir monóculo y una gran variedad de sombreros Stetson.

Si Mabel fue en parte responsable del inicio de su carrera literaria, también fue quien le presentó en 1915 a la que iba a ser su compañera hasta el final de su vida: Una Troubridge, prima de la cantante y casada con el almirante Ernest Troubridge. Una -escultora y traductora y madre de una niña cuya custodia quedó  en manos de su padre- y Radclyffe se enamoraron y durante un año, hasta la muerte de Mabel en 1916, vivieron un affaire inevitablemente teñido por un doloroso sentimiento de culpa. En una de las entradas de su diario Una escribió: “Después de haber conocido a Radclyffe Hall es imposible imaginarme la vida sin ella”.


Fue el sentimiento de culpa lo que hizo que, tras la muerte de Batten y cuando Hall y Troubridge ya vivían juntas en el número 10 de Stirling Street, se volvieran espiritualistas para contactar a través de una medium con Batten “en el más allá”. Además, Hall incluyó en algunas de sus novelas, entre ellas ‘El pozo de la soledad’, la dedicatoria “A nosotras tres”, aludiendo a aquel extraño y fantasmagórico triángulo amoroso.

En 1926, animada por el éxito de sus novelas anteriores (“The forge”, basada en  Romaine Brooks, la amante de Natalie Barney; “Casi un amor”, publicada en castellano por Lumen; “A Saturday life”, “Adam’s Breed”), empezó a escribir una novela sobre un tema tabú: el lesbianismo. Dos años más tarde, en 1928, se publicó “El pozo de la soledad”, coincidiendo con la publicación de dos clásicos del lesbianismo: ‘Orlando’, de Virginia Woolf, y ‘El almanaque de las mujeres’, de Djuna Barnes y en la que Hall y Una aparecen como lady Tweed-in-Blood y Buck-and-Balk, respectivamente.‘El pozo de la soledad’ narra la historia de Stephen Mary Olivia Gertrude Gordon, una inglesa rica, cuyo padre deseaba fervientemente tener un hijo varón, para el que tenía pensado el nombre de Stephen. A medida que se hace mayor, se da cuenta de que no es una mujer normal, sino, como se lee en la novela, “un error de Dios”. La obra finaliza con un victimista: “Reconócenos, oh, Señor, ante todo el mundo. Concédenos también el derecho a existir”. De esta novela, un crítico de la época dijo: “Preferiría suministrar ácido prúsico a un joven que gozase de buena salud, antes que la novela de Hall, porque el veneno mata el cuerpo, pero el veneno moral mata el alma”.
La novela fue prohibida por “obscena” en Gran Bretaña, a pesar del apoyo de autores como E.M. Forster, George Bernard Shaw y Virginia Woolf. Como suele ocurrir, la prohibición hizo de esta obra un best-seller, pero Hall, superada por la polémica, decidió retirarse al pueblecito de Rye, junto a Una, en 1930. Siguió escribiendo, sí,  pero sus últimos años estuvieron marcados por la depresión y una gran inquietud interior.

En 1934 se embarcó en una tormentosa relación con Evguenia Souline, una enfermera rusa que había cuidado de Troubridge en 1933. Durante una década, Hall mantuvo esta relación a dos bandas, en medio de una auténtica marea de sentimientos encontrados que iban del deseo físico por Souline, al sentimiento de culpa y al miedo de perder a Una, que se mantuvo fiel a la escritora a pesar de todo.

Por si quedaban dudas, cuando Una murió, a los 76 años, veinte más tarde que Hall, dejó instrucciones acerca de la inscripción que deseaba en su ataúd: “Una Vicenzo Troubridge. La amiga de Radclyffe Hall”.

https://inoutradio.com/desconocidas-fascinantes-radclyffe-hall-la-elegancia-de-la-ambiguedad-por-thais-morales/

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Poetas Poetisas



Natalie Clifford Barney

"Quiero ser a la vez, el arco, la flecha y la diana".


Natalie Clifford Barney (Dayton31 de octubre de 1876-París2 de febrero de 1972) fue una escritorapoeta y novelista estadounidense que vivió como expatriada en París. Fue anfitriona de las reuniones literarias del llamado salón de Barney, que se celebraron durante más de sesenta años en su casa situada en el Rive gauche de París y que congregaron a escritores y artistas de todo el mundo, incluyendo a muchas figuras importantes de la literatura francesa, junto con modernistas estadounidenses y británicos de la llamada «generación perdida». Trabajó para promover la literatura escrita por mujeres y creó la «Academia de las mujeres» en respuesta a la Academia francesa, compuesta exclusivamente por hombres. Al mismo tiempo brindó apoyo e inspiración a escritores masculinos como Remy de Gourmont y Truman Capote.
Era abiertamente lesbiana y comenzó a publicar poemas de amor dedicados a la mujer bajo su propio nombre desde 1900, ya que consideraba que el escándalo era «la mejor manera de librarse de las molestias» —refiriéndose a la atención de hombres jóvenes heterosexuales— Apoyó en su obra el feminismo y el pacifismo. Se opuso a la monogamia y mantuvo al mismo tiempo relaciones de corta y larga duración, que incluyeron romances intermitentes con la poeta Renée Vivien y la bailarina Armen Ohanian y una relación de cincuenta años con la pintora Romaine Brooks. Su vida y sus amores sirvieron de inspiración para muchas novelas, como el best seller francés Idylle saphique (Idilio sáfico) o The Well of Loneliness (El pozo de la soledad), sin duda la novela de temática lésbica más famosa del siglo XX.

martes, 7 de noviembre de 2017

Louise Abbéma


Nacida en 1858 dentro de una familia aristócrata en Etampes, Francia; Louise Abbéma tuvo una temprana introducción al mundo de las artes. Fue pintora, grabadora, escultora, diseñadora, escritora, y una de las mujeres más existosas de su época. Fue discípula de Charles Chaplin, Jean-Jacques Henner y Carlus-Duran, quienes le enseñaron sobre pintura, ya que aún no era común el que las mujeres fuesen aceptadas en las academias de arte.
En 1876, a los 18 años, su retrato de Sarah Bernhardt, actriz de cine y teatro francesa con quien tuvo una relación amorosa, fué exhibido en el Salón de París, donde tuvo gran éxito. Abbéma se convirtió en la retratista oficial de Bernhardt.
Como pintora, se especializó en acuarela y retratos al óleo, y un tema que se repite particularmente son las flores. Su obra está influenciada por el arte chino y japonés (muy de moda en la época), y por los grandes maestros de entonces, como Édouard Manet.



En 1900, obtuvo una medalla de bronce en la Exposición Universal de París. Fue nominada pintora oficial de la Tercera República.




Abbéma escribió que fue la pintora lesbiana Rosa Bonheur quien la hizo querer ser una artista.











miércoles, 1 de noviembre de 2017

Orsola Maddalena Caccia. (1596-1676)


No son pocos los ejemplos de monjas que desarrollaron su obra pictórica en los conventos. Entre ellas se encuentra Orsola Maddalena Caccia, nacida en Moncalvo, Italia, en el año 1596 con el nombre de Theodora, hija del pintor Guglielmo Caccia, conocido también como Il MoncalvoAl ingresar en el convento de las Orsolinas de Bianzé, un municipio del norte de Piamonte, Italia, cambió su nombre por Orsola Maddalena. En 1625 se trasladó a un convento dedicado a Santa Orsola que su padre fundó en Moncalvo, donde se convirtió en abadesa. Tenía dos hermanos y cinco hermanas, cuatro de las cuales también tomaron los votos religiosos.


Orsola aprendió a pintar con su padre, a quien al principio ayudaba a colorear y realizar las figuras secundarias de sus obras. Ella y su hermana Francesca se dedicaron a la pintura, organizando el estudio del convento donde se enseñaba a las novicias y se tomaban encargos externos. Dos alumnas de Orsola ingresaron al convento sin aportar las dotes requeridas por el hecho de tener habilidades artísticas prometedoras que significaban beneficios económicos para la orden. Francesca murió joven, a los 26 años, y Orsola tuvo más tiempo de perfeccionar su arte durante su vida, que duró ochenta años.


Orsola se dedicó especialmente a la pintura de naturalezas muertas, además de realizar imágenes devotas y retablos. Su estilo en los bodegones es similar al de la pintura arcaica flamenca o nórdica, especialmente de Ludger Tom Ring el Viejo y Georg Hoefnagel, presentando una estructura compositiva simple y equilibrada, con cada elemento ubicado cuidadosamente, con énfasis en la verticalidad, especialmente en las obras con motivos florales. Suele incluir en sus bodegones trozos de frutas y un animal, generalmente un pájaro o un insecto.


También en las imágenes religiosas incluye naturalezas muertas. Se dedicaba además a la elaboración de otros objetos de devoción y obras de pequeño formato de un estilo de gran delicadeza heredado de su padre. Estas obras se encuentran en colecciones particulares, en palacios, museos e iglesias de Piamonte y se reconocen por la firma que distingue a la pintora, constituida por una flor o un ramo. Entre sus encargos más importantes figuran el retablo que representa el “Matrimonio místico de la beata Osanna Andreasi” (1648), en la iglesia de Carbonarola, Mantua, y el retablo de “San Juan el Bautista” (1644), en la iglesia de San Martino y Stefano, Montemagno.



Orsola Maddalena Caccia murió el 26 de julio de 1676. Sus obras participaron de la muestra denominada “Naturaleza muerta lombarda”, en el Palacio Real de Milán, Italia (1999-2000). Su pintura “La Nasita Della Vergine” (Pinacoteca Malaspina, Musei Civici) se expuso en Washington, en el National Museum of Women in the Arts (NMWA) en la muestra denominada “Mujeres artistas italianas desde el Renacimiento al Barroco”, realizada en el 2007.