lunes, 1 de abril de 2013

A mere interlude





Sólo un intermedio

THOMAS HARDY



Nortesur Mínima 1
Formato 10 x 17 cm
Páginas 96
Publicación: abril de 2009
ISBN 978-84-936834-4-3
PVP 9 €


Baptista Trewthen es una joven maestra decepcionada de su profesión que acepta un matrimonio de conveniencia. Un poco antes de la boda, el azar, o la vida, se encargarán de proporcionarle una sorpresa, un triste accidente y un dilema. Pero Baptista no sufre los avatares de la vida para que la lleven al cielo o al infierno, sino que hace algo mucho más difícil con su destino: lo comprende. Así, las circunstancias de la protagonista no son más que un entreacto que se da a la espera de recobrar el equilibrio de su vida, un rodeo necesario entre sus elecciones primitivas y el asombroso triunfo de éstas.

Postfacio, cronología y
bibliografía de Déborah Puig-Pey
Stiefel


Fragmento del postfacio:










Una de las situaciones más convincentemente azarosas que he tenido ocasión de leer.
José María Guelbenzu, EL PAÍS


Se ha dicho que escribió las tragedias del hombre de Darwin en el universo de Newton y en las cocinas de Dickens.
Carlos Fuentes


Phillip Scowcroft, en un estudio sobre las inclinaciones musicales del autor, afirma que entre los grandes novelistas británicos, y junto a Jane Austen, Thomas Hardy es el más vinculado a la música. Su afición lo llevó al aprendizaje del violín, a tocar en la iglesia de Stinsford, que tantas veces aparece en su obra llamándose Mellstock, y a penetrar la música popular. Aún hoy día las canciones de Thomas Hardy forman parte del folklore de la zona, muchos músicos actualizan su obra y en Dorset su aportación musical es importantísima.1 Existen varias obras ensayísticas sobre la relación entre Hardy y la música, y todas, de un modo u otro, muestran que para él la música formaba parte de un corpus poético complejo, unido a una curiosidad metafísica, a una experiencia identitaria y a una fuente de creatividad. Es por ello que aquí la expresión a mere interlude no es sólo un modismo para referirse a un paréntesis, sino que también nos recuerda su sentido original en la música coral y religiosa, aquella composición que se intercalaba entre largas estrofas. 
...el caso es que Baptista Trewthen, con su extraño final feliz y un heroísmo algo anónimo, da la unidad de medida de los personajes de Hardy: ellos conocen la partitura, son parte de su época y la viven, su crisis moral es consecuente con la armonía que exhalan y es en el momento en el que deben interpretar el solo cuando se hace posible la belleza o la tragedia, cuando muestran su individualidad y Hardy libera toda su resonancia.2



   1 Phil Scowcroft, «Music and Thomas Hardy», en British Light Music, Londres, Thames, 1990.

   2 John HughesEcstatic Sound: Music and Individuality in the Work of Thomas Hardy, Farnham, Ashgate, 2001. Véase asimismo Mark AsquithThomas Hardy, Metaphysics and Music,Basingstoke, Palgrave MacMillan, 2005. Esta obra trata de la participación de Thomas Hardy en los temas que estaban entonces alterando al mundo: Darwin, la libertad de albedrío, el determinismo, el análisis de la hipnosis y la estética musical. Al respecto de las influencias de Schopenhauer, Richard Wagner y Herbert Spencer, contextualiza las novelas de Hardy dentro de tales debates, ofreciendo una amplia perspectiva sobre su empleo de adornos musicales para reflejar cambios de actitud y emoción en los personajes.

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