lunes, 19 de octubre de 2015

Cuentos de las Cuatro Estaciones, de Eric Rohmer.


Personalmente creo que es el Cuento de Invierno el film que actúa como clave de la tetralogía. Como en la obra de Shakespeare que lleva el mismo título, donde la difunta reina Hermione vuelve a la vida desde una estatua que la representa, la realidad se reconstruye a base de plasmarla, de esperarla. En Rohmer una aventura de verano ha convertido en madre a Felice, pero el padre está perdido entre innumerables hombres, su dirección se ha extraviado, un azar entre miles "debería" reunir a Felice con su amante esporádico y convertirlos en modelo de amor predestinado, es necesario esperar, creer, no ver otros amores...sacrificar.


El Cuento de Verano es una historia de culto a la música (Rohmer es musicólogo).
Kant, vivo y activo en una profesora de filosofía que protagoniza Cuento de Primavera
En Cuento de Otoño todo está inscrito en un anuncio por palabras.
Cosas que parecen muertas el cine de Rohmer las despierta con ese elixir cinematográfico que emerge de diálogos e imágenes procedentes de otra vida, la filmada.


Una fábula.
"El Cuento de Invierno esconde en realidad una fábula suntuosa sobre la acción –el triunfo– del tiempo: el que aporta la reconciliación tras la discordia, que cura las heridas tras haberlas provocado, que hace que la inocencia infantil vaya seguida de la experiencia y la madurez, y trae la pasión, la conmoción, la duda y las disputas. El tiempo, que nos trae, tras años de penitencia y arrepentimiento, la armonía y la paz." Jean François Boukobza.



Una realidad poética.
"Eric Rohmer nació el 4 de abril de 1920, en la localidad de Nancy, en Lorraine, Francia. Director y crítico. Su verdadero nombre es Jean-Marie Maurice Scherer, es uno de los fundadores de la Nouvelle Vague y durante seis años fué jefe de redacción de la influyente revista de cine Cahiers du Cinema. A finales de los años 60 se reveló como el "nuevo" director más estimulante de Francia. Con el uso de técnicas de cámara sencillas y económicas pero flexibles, consiguió captar no sólo las imágenes evocadoras del lugar, sino también el mundo interior de sus personajes y el entorno psicológico que se va creando en sus encuentros. Sus películas se desarrollan a partir de la observación paciente y cautelosa que suele implicar el registro de conversaciones cotidianas con personas que le interesan como protagonistas potenciales, especialmente mujeres jóvenes, cuya psicología ha explorado a fondo. Técnicamente, Rohmer es un minimalista que maximiza el efecto de los medios modestos que emplea en el proceso cinematográfico.















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