Las 4 reglas de oro del Funambulismo Levitante

Hace algún tiempo, un amigo querido me regaló este manual -cuando más lo necesitaba- extraído de una de esas raras sabidurías que a veces tenemos la suerte de vislumbrar.





Primera Regla




No mirar hacia abajo. El abismo siempre atrae. Si acaso no mirar tampoco hacia arriba. El infinito también nos chifla. Ni arriba, ni abaisho. Vista al frente. Ar.



Segunda Regla




Cuidado de no distraerse con bestezuelas, pajarracos impostores y demás alimañas alrededor nuestro. Nos hacen perder la concentración y titubear perdiendo a veces el equilibrio. Un buen escopetazo y a otra cosa.


Tercera Regla




Mucha precaución en caso de tránsito levitante nocturno. Las estrellas a veces no están donde tendrían que estar y en la oscuridad todo se puede disimular. Podemos perder el sentido de la orientación fácilmente y desandar lo andado previamente sobre el alambre.



Cuarta Regla




El secreto de un buen funambulista levitante es seguir conservando tanto el equilibrio como el íntimo e invencible convencimiento de que, sin duda, algo extraordinario ocurrirá. Tarde o temprano. En caso de que siga sin ocurrir nada, no desespere. Sobre la cuerda o levitando, el mundo allí abajo se ve pequeño y miserable. Cómico a veces. Terrible casi siempre.


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