ENTREVISTA CAPOTIANA

ESCRITURAS Y VIVENCIAS LITERARIAS DE TONI MONTESINOS
VIERNES, 4 DE OCTUBRE DE 2013

Entrevista capotiana a Déborah Puig-Pey





En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Déborah Puig-Pey.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
El lugar que no he sabido encontrar, el que me correspondiera. Uno imaginario ¿eh?, sin consecuencias irreversibles.
¿Prefiere los animales a la gente?
No, en principio no. Tal vez para comer, si me apuran.
¿Es usted cruel?
La crueldad es un misterio, jamás la he entendido. Para mí su existencia en el mundo es: o bien motivo de depresión mayor, y escepticismo absoluto respecto al ser humano, o bien objeto primordial de investigación de las ciencias humanas, algo parecido a lo que sería buscar al diablo para un exorcista. Hasta ahora sólo he visto verdadero interés en tal búsqueda en Freud y en Sade.
¿Tiene muchos amigos?
Depende de lo que quiera decir “muchos”, pero creo que en amistad he tenido el privilegio de gozar calidad y cantidad. Sin la intervención de mis amigos estaría muerta.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Ninguna, nada.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
No. Nunca me ha decepcionado un amigo.
¿Es usted una persona sincera?
En general, sí. No puedo evitar la transmisión de mis autoengaños, en ese sentido, si dijera toda la verdad sería una especie de Dios.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Me gustaría encontrar alguna actividad que realmente me concediera tiempo libre de tiempo.
¿Qué le da más miedo?
No hacerme comprender, sentirme abandonada o incomunicada.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
La crueldad, como he dado a entender antes, me deprime, pero me enerva que lleve en sí un discurso: es la base de la injusticia social. Entiendo por crueldad el ejercicio junto a la gustosa connivencia con una prolongación innecesaria del sufrimiento.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Bailar.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Bailar, o cansarme.
¿Sabe cocinar?
Un poco, mis antepasadas eran grandes cocineras, no les llego a la suela de la zapatilla.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
A alguno de los muchos olvidados.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
Quizá la palabra “palabra”, pero no estoy segura de que la esperanza haya tenido siempre el mismo sentido.
¿Y la más peligrosa?
“Necesito”.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Supongo que sí, la imaginación sirve también para ese tipo de delitos hipotéticos.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Me importan los desfavorecidos.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Hada.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Fumar, fumar y fumar.
¿Y sus virtudes?
Mi nivel de tolerancia de los vicios ajenos es muy alto.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
¿Toda mi vida muy rápidamente? ¿Peces?
T. M


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