Doctor Who I Presume?






Es curioso, no suelo ver la televisión, no suelo ir al médico, dos hechos aparentemente independientes entre sí. Sin embargo, alguna vez me ha seducido eso que llaman "serie" y que de todo lo televisivo es lo que menos querría seguir, a menos que mi vida y el horario de programación o los biorritmos del broadcasting se pusieran de acuerdo. Tres son las veces, Doctor en Alaska, Doctor House y Doctor Who.
No creo que esta misteriosa tríada de doctores infiltrada en mi televisor se deba a que no terminé mi tesis (aunque fue quizá en la época de Doctor en Alaska cuando empecé a sospechar que prefería no hacerla -Bartleby dixit-)  porque, como es de esperar en una serie lógica, esta coincidencia de protagonismo cum laude se me presentó con su pleno sentido cuando llegué a la tercera fase, es decir, con Doctor Who, momento en que caí en la cuenta de que se trataba de esas tres veces. Y tenía que ser así, pues si hay un lugar en la Ficción donde mejor se especula sobre las conexiones del tiempo es en esa bellísima historia de un viajero fugitivo, antiguo y cambiante -como el tiempo mismo- que explora las cadenas causales de la historia y encuentra nexos únicos donde los cambios en el mundo tienen realmente lugar. Ese lugar no es del todo ineroxable, bastaría poder regresar a él para dar con una variación histórica, no es cómo esas situaciones en las que vayas por donde vayas irás a parar al mismo sitio, que -cuidado- éstas últimas también están.
Creo que sólo he visto algo parecido en En el cielo sobre Berlín, cuando los ángeles repasan en sus anotaciones los momentos fundamentales que han visto ("Yo vi una hoja de helecho en forma de corazón,  vi a una mujer llorar frente a una ventana..."). No sé si son fundamentales en el mismo sentido de eslabón cronólogico, pero ¿acaso en la película de Wenders no es un historiador el testigo de las ruinas del mundo, no es la entrada en la historia lo que atrae finalmente al ángel, igual que el Doctor Who ama a la humanidad sin entenderla?
Algún día conoceré la razón que une los dos primeros hechos que os conté: no veo la tele, no voy al médico.
Sólo tengo que sentarme a seguir los episodios.

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