miércoles, 11 de mayo de 2016

El misterio de volar y morir

La piloto, a los mandos de su avión.

Hermosa, osada y exitosa: Amelia Earhart lo tiene todo para convertirse en leyenda, con una vida digna de una película de Hollywood. Hace 75 años, la piloto desapareció sin dejar rastro. Una nueva búsqueda pretende ahora aclarar definitivamente los secretos de un vuelo con el que pretendía convertirse en la primera mujer en dar la vuelta al mundo en avión y que nunca llegó a terminar.









En un viaje de esos para conseguir Bonos de Guerra, Carole Lombard y todo el pasaje del avión en el que iban se estrellaron contra un muro de piedra a pocos kilómetros de Las Vegas. Por lo visto, el piloto no reseteó no se qué historia (una especie de compass) e iban en una dirección totalmente errónea.

La extraña muerte de Carole Lombard






En el último año de la Segunda Guerra Mundial, la desaparición del afamado músico Glenn Miller —cuando iba desde Inglaterra a divertir a las tropas estacionadas en Europa— conmovió a sus admiradores. Desde hace cuatro décadas, el misterio sigue sin resolverse.








El misterio que rodea la muerte de Saint- Exupéry engrandece la figura del literato que desapareció en 1944 mientras tripulaba, en su última misión, un avión modelo P-38 que no volvió a localizarse hasta 60 años después. En 2008 el piloto alemán Horst Rippert se declaró responsable del tiro que alcanzó al aparato del escritor; sin embargo su testimonio no puso fin a la controversia.

Antoine de Saint-Exupéry, el autor que puso a volar a ‘El Principito’










Leslie Howard era un actor británico nacido en Londres en 1893, que saltó a la fama especialmente por su papel en la película Lo que el viento se llevó filmada en 1939, exactamente el mismo año en que Gran Bretaña entró en la Segunda Guerra Mundial. Desde el mismo estallido del conflicto, Howard aprovechó su condición de artista para contribuir al esfuerzo bélico de su patria. Probablemente nunca imaginaría que intentando triunfar en su carrera, sería víctima de una de las tragedias aéreas más polémicas de la guerra.
Para Mayo de 1943 Leslie Howard viajó a España. El motivo de su visita era el de dar un discurso en el Instituto Británico de Madrid acerca de una de las más aclamadas obras históricas inglesas, Hamlet, Príncipe de Dinamarca del escritor William Shakespeare. Pero lo cierto es que había intenciones secundarias, ya que gracias a su amistad con la actriz española Conchita Montenegro, casada con Ricardo Giménez Arnau, delegado del Servicio Exterior de Falange, tuvo la ocasión de intercambiar unas palabras con el mismo Jefe del Estado, Francisco Franco, el cual le ofreció el papel de protagonista en una película sobre Cristobal Colón.



Uno de los personajes más fascinantes de Macondo. Remedios es una mujer bellísima y extraña, elemental y pura, que vive como ajena a la vida ordinaria. Su belleza enciende el deseo de los hombres, pero aquellos que intentan consumarlo  mueren de forma inesperada. Veamos el poético final de la historia de tan insólita mujer.


-¿Te sientes mal? -le preguntó. 


   Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.  



   -Al contrario -dijo-, nunca me he sentido mejor. 



   Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria. 

REMEDIOS, LA BELLA




domingo, 8 de mayo de 2016

William Blake, el don poético.

Newton” (1795-1805)

El cuerpo de Abel descubierto por Adán y Eva



Sueño de una noche de verano




Jesús visita a Marta y a María



Nuestra Señora con Jesús 




La tentación de Eva
La rosa enferma


Estás enferma, ¡oh rosa!

El gusano invisible,
que vuela, por la noche,
en el aullar del viento,


tu lecho descubrió

de alegría escarlata,
y su amor sombrío y secreto
consume tu vida.


Versión de Màrie Montand





miércoles, 4 de mayo de 2016

Henri-Edmond Cross

Bañistas, c.1892/ 1895

Saint-Clair Paisaje

Bañistas, 1899-1902



The Washerwoman



El pelo



Regata en Venecia

L'Air du soir 

El Aire de la tarde


En abril de 1893, Henri-Edmond Cross, instalado desde hacía dos años en el Sur de Francia, recibió una carta por la cual su amigo, el pintor Paul Signac, le propone: "¿Porqué, ya que a ambos nos gusta y conocemos este país del sol, no intentaríamos en común, erigirle un monumento decorativo?". Para Signac este monumento se convertirá en En la época de armonía que integró el ayuntamiento de Montreuil y para Cross será El Aire de la tarde.



El pintor ha elegido representar un atardecer, cuando el calor y la luz se apaciguan. Todo en su obra traduce la plenitud del momento representado: la suavidad del sol poniente, la armoniosa composición en cuya se equilibran las horizontales y verticales, las figuras con poses suspendidas en el tiempo.

Si el pintor sigue fiel a la técnica neo-impresionista del punto, debe no obstante adaptarla al gran formato de su composición. Por lo que utiliza entonces una amplia pincelada rectangular que, creando un efecto de mosaico, intensifica el carácter decorativo del cuadro.
Las ambiciones decorativas de la obra, nuevas en el artista, como la disposición clásica de la composición en la que las figuras se integran perfectamente en un paisaje ideal, son una filiación directa del Dulce país de Puvis de Chavannes hoy conservado en el museo Bonnat de Bayona.

Presentada en la IIIa exposición del grupo neo-impresionista, y después en el Salón de los Independientes de 1894, la obra fue luego regalada por el pintor a Signac. Fue en el comedor de éste, en La Hune, que Henri Matisse descubrió la obra y se inspiró de esta él también en Lujo, calma y voluptuosidad.



Sergio Larrain, el don empático.
















lunes, 2 de mayo de 2016

En rose

Michelle Morin



Helene Schjerfbeck 




Henri Fantin-Latour 



Georgia O'Keeffe Orchid



 Alphonse Mucha : Laurier, 1901


The Barkleys of Broadway"..Astaire/Rogers Dance "Shoes With Wings On" (1949)















     La vie en rose - Edith Piaf










Guy Pene du Bois, Portia in a Pink Blouse, 1942


Angelina Beloff 





domingo, 1 de mayo de 2016

Verdes

Edward Steichen




Robert Mitchum in David Lean's Ryan's Daughter (1970)


Leonard Campbell Taylor - The Green Mirror



                                “The very small person” -  Elizabeth Shippen Green (1906)                     


     

 John Muir Woods 
Darvin Atkeson

Girl in Green, 1899 Sarah Sewell Hayden 




Modigliani









 Jan van Eyck


Matrimonio Arnolfini 




Ichiro Tsuruta


 
Irma La Douce (1963) Shirley MacLaine
Billy Wilder

Vanessa Ho




1924, Romero de Torres



Edouard Manet  En la playa