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jueves, 19 de abril de 2018

Francesco Hayez 1791-1882

La meditazione

                                    Ritratto della cantante Matilde Juva Branca

 Il consiglio alla vendetta.


Dicen que Francesco Hayez fue el pintor más importante del romanticismo italiano. Realizó una pintura basada en la historia.

Hayez era el menor de cinco hijos de una familia humilde, pero tuvo la suerte de contar con un padrino rico que era además coleccionista y marchante de arte.

De pequeño ya mostraba su predisposición por el arte, por lo que su padrino le financió sus estudios. Con una brillante carrera académica, acabó ganando un concurso de la Academia de Venecia para estudiar en Roma, y ahí se marchó. Eran los primeros años del romanticismo europeo, y en Roma, una de las cunas del arte occidental, se respiraba un ambiente muy creativo. No en vano los grandes artistas se iban a estudiar a la ciudad.

En Roma fue discípulo de Canova, y siguió aprendiendo y consolidando una carrera muy prometedora, pero en 1814 sufrió una agresión, al parecer debido a disputas sentimentales, por lo que se vio obligado a marcharse a Nápoles.


 Il bacio, 1867


Después se fue a Milán donde moriría a los 91 años.

Hoy Francesco Hayez está considerado el mejor y más acreditado exponente del Romanticismo en Italia. Con un repertorio mitológico e histórico, el estilo de Hayez estaba muy cerca de la sensibilidad romántica, que él reinterpretó a la luz de un temperamento claramente clásico y académico. Entre uno y otro estilo bailó el artista, influído también por el contexto socio-político italiano de la época, tan representativo como lo fue Giuseppe Verdi en la música.
Algunos de sus desnudos, fueron considerados entonces sin armonía y deliberadamente vulgares. 

La Maddalena penitente, 1833 

Autoritratto in un gruppo di amici 

Ritratto di Carolina Zucchi a letto o La malata, 1825,

domingo, 15 de abril de 2018

Bettina von Arnim



Bettina Brentano, de nacimiento Elisabeth Katharina Ludovica Magdalena Brentano (Fráncfort del Meno; 4 de abril de 1785-Berlín, 20 de enero de 1859) fue una escritora y novelista romántica alemana, hermana del poeta Clemens Brentano. 
La familia Brentano era originaria de las orillas del lago Como, en Lombardía, en el norte de Italia. Era hermana del poeta Clemens Brentano y su abuela era Sophie von La Roche, una escritora talentosa amiga de Wieland y Goethe; estas relaciones la llevaron a conocer a numerosos escritores y poetas, entre los cuales destacaba su amiga, la poetisa huérfana Caroline von Günderrode.

Se casó en 1811 con un amigo de su hermano, el poeta Achim von Arnim, del que tuvo siete hijos; llevó un matrimonio no demasiado acorde con los supuesos tradicionales y, dado que su marido prefería la vida tranquila del campo a la de la ciudad, al contrario que ella, deseosa de intervenir en la activa vida cultural de Berlín, se instaló en 1818 en la ciudad con sus hijos, aunque pasaban las vacaciones todos juntos y cultivaban una intensa correspondencia. Tras la muerte en 1831 de su marido se instaló definitivamente en Berlín, donde se convirtió en activista de los derechos de la mujer.


Sus escritos más populares son apuntes corregidos de la correspondencia que mantuvo con Johann Wolfgang von Goethe, Karoline von Günderrode y su hermano Clemens Brentano, gran parte de los cuales son ficticios, pero redactados con un estilo desenvuelto y lúcido, de manera que forman en realidad novelas epistolares.

A los cincuenta años publicó su primer libro, Intercambio epistolar de Goethe con una niña (1835), iniciado en 1807, posteriormente reelaborado y ampliado con cartas inventadas por la autora. Esta relación se fraguó después del trágico suceso del suicidio de su amiga, la poetisa Caroline von Günderrode; entonces Bettina había buscado la amistad con la madre de Goethe y a través de ella inició una activa correspondencia con un escritor al que admiraba y al que visitó además bastantes veces en Weimar. Se han descubierto los originales de las cartas y por ellos se ha visto el proceso de reelaboración que sufrieron desde la mera y fría impersonalidad de Goethe a la versión cálida que en ellas ofreció la autora.

La actitud feminista de Bettina incluía una activa vida política que se expresó en Este libro pertenece al rey (1843). Dedicada al monarca de Prusia, era una sátira social en forma de diálogo entre una mujer y la madre de Goethe y un cura y un alcalde, representantes de la Iglesia y del Estado. Se reúnen para hablar de la situación del país y Bettina pone en boca de la madre de Goethe sus propias opiniones, muy críticas sobre las irregularidades de la administración y la política restauradora que se llevaba entonces; no se limita a eso, sino que sugiere una monarquía constitucional y hace propuestas concretas para paliar la creciente miseria del proletariado:

¿Vive el Estado en sano matrimonio con el pueblo, le concede verdadera confianza, sinceridad, a base de exigirle exclusivamente espíritu de esclavo? ¿Es el estado un fiel padre para el pueblo, desarrolla sus fuerzas, respeta sus inclinaciones naturales, confirma su energía, le asegura su derecho a la libertad y se alegra de su fuerza, o más bien censura en él su desarrollo hacia lo libre, grande, divino?
El cura y el alcalde no pueden sino rendirse a estos razonamientos y no ven otra salida para recuperarse que el sueño y el alcohol, respectivamente.1​

Cuando estalló en 1844 una revuelta entre los tejedores de Silesia las autoridades acusaron a Bettina de haberla propiciado con las investigaciones previas que había efectuado para escribir su Libro de los pobres, por lo cual renunció a darla a la imprenta. La obra abarca desde el Romanticismo a la época inmediatamente anterior a la revolución de 1848.

Seductora, independiente y mundana, Bettina goza de una reputación de epistológrafa sensible y apasionada, pero también de musa socialista. A lo largo de su vida, Bettina von Arnim fue sumiéndose en las ideas socialistas; escribió al rey de Prusia, se encontró con Karl Marx y defendió a los judíos y tejedores de Silesia.

La vida de Bettina inspiró la novela del escritor francocheco Milan Kundera La inmortalidad (1988) y la biografía de Carmen Bravo-Villasante Vida de Bettina Brentano, premio de biografía Aedos, 1956.

lunes, 2 de abril de 2018

Théodore Chassériau

                                                  Las dos hermanas
                                                                          1843


Théodore Chassériau
Chasseriau-Redingote.jpg
Autorretrato
Información personal
Nacimiento20 de septiembre de 1819
El Limón, Isla de Santo Domingo, actual República Dominicana
Fallecimiento8 de octubre de 1856
París
Lugar de sepulturaCementerio de Montmartre 
NacionalidadFrancesa
Familia
PadresBenoît Chassériau
Marie Madeleine Chassériau 
Pareja
  • Alice Ozy
  • Marie Cantacuzène 
Educación
Alma máter
  • Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París 
Alumno de
  • Jean Auguste Dominique Ingres
Información profesional
ÁreaPintura
GéneroPintura de historia y retrato 
Obras notables
  • Aline Chassériau 
Distinciones
  • Caballero de la Legión de Honor (1849) 

Théodore Chassériau, (El Limón, Isla de Santo Domingo, actual República Dominicana20 de septiembre de 1819 - París8 de octubre de 1856) fue un pintor romántico dominico-francés, destacado por sus retratospintura de historia y religiosa, murales alegóricos e imágenes orientales inspiradas por sus viajes a Argelia. Expuso por vez primera en el Salón de París en 1836, obteniendo una medalla de tercer puesto en la categoría de pintura de historia. En 1840 Chassériau viajó a Roma y se encontró con Ingres, cuya amargura ante la dirección que estaba tomando el trabajo de su estudiante llevó a una decisiva ruptura.

Entre los retratos de este período están el Retrato del reverendo padre Dominique Lacordaire, de la orden de los frailes predicadores (1840), y Las dos hermanas (1843), que representa a las hermanas de Chassériau: Adèle y Aline.
A lo largo de su vida fue un prolífico dibujante; sus muchos dibujos de retratos ejecutados con un lápiz de grafito muy afilado son de un estilo parecido a los de Ingres. También creó un cuerpo de 29 grabados, incluyendo un grupo de 18 aguafuertes con temas del Otelo de Shakespeare en 1844.

Como consecuencia de su intento de reconciliar el estilo de su maestro Ingres con el colorido de Delacroix, en su obra se pueden observar dos etapas diferenciadas. En esta primera etapa, hasta 1845, mostró la influencia de su maestro, idealizando las figuras. A partir de esa fecha, sin embargo, se abre una segunda etapa llena de influencias románticas y coloristas de Delacroix con un dibujo y composición plenamente clásicos.
En 1846, poco después de pintar la colosal Ali-Ben-Hamet, califa de Constantina y jefe de los haractas, seguido por su escolta, Chassériau hizo su primer viaje a Argelia. A partir de esbozos que hizo en este viaje y otros posteriores pintó temas como Jefes árabes visitando a sus vasallos y Mujeres judías en un balcón (ambas de 1849, actualmente en el Louvre). Un gran trabajo posterior, El tepidarium (1853, en el Museo de Orsay), representa a un gran número de mujeres secándose después del baño, en una ambientación arquitectónica inspirada por el viaje del artista en 1840 a Pompeya. Su obra más monumental fue su decoración de la gran escalera del Court des Comptes (Tribunal de Cuentas), encargo estatal de 1844 y completado en 1848. Su obra resultó severamente dañada en mayo de 1871 por un incendio durante la Comuna, y sólo pudieron recuperarse fragmentos; se conservan en el Louvre.
Después de un período de mala salud, exacerbada por su agotador trabajo en encargos murales para decorar las iglesias de Saint-Roch y Saint-Philippe-du-Roule, Chassériau murió a los 37 años de edad en París, el 8 de octubre de 1856.
Su obra tuvo un impacto significativo en el estilo de Puvis de Chavannes y Gustave Moreau, y — a través de la influencia de esos artistas — recuerdos en la obra de Paul Gauguin y Henri Matisse.


Retrato de Dominique Lacordaire
1840


Andrómeda encadenada a la roca por las nereidas