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sábado, 25 de junio de 2016

Yo m'enamori d'un aire





    



Paul De La Boulaye.




Yo M'enamori D'un Aire ( Canción tradicional sefardí )


Yo m'enamoré de un aire (ahh...) 

D'un aire de una mujer 

D'una mujer muy hermosa 


Linda de mi corazón



Yo me enamoré de un aire (ahh...) 

Linda de mi corazón 

Linda de mi corazón

(ahhh...) 

Linda de mi corazón 

Linda de mi corazón

Yo m'enamoré de noche (ahh...) 

El lunar ya m'enganó 

Si esto era de día 

Yo no atava amor

Yo me enamoré de noche (ahhh...) 

Yo no acaba amor 

Yo no acaba amor

Yo no acaba amor 

Yo no acaba amor



Si yo otra vez m'enamoro (ahh...) 

D'un aire d'una mujer 


D'una mujer muy hermosa 


Linda de mi corazón
Sea de día con sol (ahh...) 


Sea de día con sol 


Sea de día con sol 





    

domingo, 29 de septiembre de 2013

Árboles lloran por lluvias






Esta canción medieval y sefardí ha llegado a ser un himno de duelo para todos los deportados:





Arvoles yoran por luvyas, i muntanyas por ayres. Ansi yoran los mis ojos, por ti kerida amante. En tierras ajenas yo me vo murir. Enfrente de mi ay un anjelo, kon sus ojos me mira. Yorar kero i no puedo. Mi korason suspira. Torno i te digo: ke va a ser de mi? En tierras ajenas yo me vo murir. 




Árboles lloran por las lluvias y montañas por los aires, así lloran mis ojos por ti, querida amante. En tierras ajenas yo me voy a morir, frente a mí hay un anhelo que con sus ojos me mira; llorar quiero y no puedo, mi corazón suspira. Vuelvo y digo: 'Qué va a ser de mí? En tierras ajenas yo me voy a morir'».






También es un recordatorio para España. Dando nombre a una de las comunidades más extendidas en el mundo (Sefarad), es el único país con pasado judío que no tiene paseos de hombres cubiertos con sombreros de alas negras, el único cuyas sinagogas no están anunciadas en la entrada, el único que goza de lagunas de memoria pasteurizada. En Barcelona, en Gerona, las juderías o calls han sido rehabilitadas directamente para uso turístico, sin haberlas antes llorado, exprimido o exhumado.




Como es habitual en Archivos del Pentagrama, mi experiencia personal queda aquí reflejada para volver a su territorio original, que es el acervo común, sin el cual  probablemente no habría mucho que experimentar. Mi padre, Yehuda Parente Philosoph (yo me llamé Déborah Parente hasta poco después de celebrarse el matrimonio Stiefel/Puig-Pey en junio de 1972) había nacido en Tel-Aviv bajo la bandera inglesa, pero siempre mantuvo las costumbres de su educación sefardita, hablaba ese castellano suave y antiguo que había aprendido de sus padres, descendientes directos de los judíos que partieron desde Salónica, la única ciudad de la Diáspora que contaba con mayoría de población judía, y adonde habían llegado una gran parte de los judíos expulsados de España, manteniendo la cultura que se habían llevado con ellos. Mi padre, incluso, a pesar de haberse unido a un kibbutz comunista, y de haber sufrido las obligaciones del ejército israelí, se convirtió al cristianismo "ortodoxo" oriental, y en cuanto pudo se vino a España, donde pasaría una larga temporada, exhimido de la guerra gracias a una asma crónica y una crisis nerviosa contra las armas, para poder hacer lo que tanto le gustaba: ver y escuchar flamenco, sin olvidar las jotas, que también le chiflaban. 
En Barcelona conoció a mi madre.

A mi padre lo conocí por sus cartas. Supongo que tenía idealizada su Sefarad, pero si se puede hablar de amor por un lugar, éste, el del infinitamente expatriado, de Israel, de España, de Salónica, y nuevamente de Israel si nos atenemos a las promesas de simiente de paz, es uno de los más generosos y menos territoriales. Los recuerdos sensitivos de la tierra natal se han convertido en estructura y canciones, en la mística contemporánea de Simone Weil, el espiritualismo lógico de Spinoza, o el "vacío cósmico, entre lenguas y países que sólo a medias quiere como suyos" de Elias Canetti, excelentes caminos de la vida y el pensamiento hacia lo irregular. La cuestión es que Sefarad es precisamente difícil de olvidar. Es la metáfora de la cultura que se ausenta, o se lleva a cuestas, pero está viva. Basada en las substancias de un caldo de cocción interminable, cuando el líquido debiera haberse evaporado ya, resulta que mantiene sus propiedades proteicas (de transformación), prometeicas (de creación) y prácticas (de organización).














INFORMACIÓN GENERAL EN 

Historia de los judíos de Salónica 


Sefardí


domingo, 18 de diciembre de 2011

Shecharchoret


Significa Morenica. Es una antigua canción sefardí. Yo la oía en mi casa cantada en castellano y mi abuela me regaló el disco cuando cumplí 15 años, que venía con otras canciones del mismo estilo e igualmente populares. Recuerdo que el LP se llamaba como una de esas canciones: "Aixerico de quince años" (en castellano sefardí sería algo así como traviesa, o lista, de quince años). La cultura sefardita es una parte importantísima de la española, pero desconocida en su lugar de origen -Sefarad, España-, y es una verdadera lástima porque recorre el mundo entero y hay millones de versiones de estos temas.






En hebreo, Shecharchoret, cantada por la preciosa Ofra Haza.

 

La internacional Esther Ofarim

 

La joven Mor Karbasi

Miniatura
 




Yasmin Levy https://www.youtube.com/watch?v=lnYan4E3FTM. El flamenco en Israel es tan activo como en España. Incluso más que en Japón.



Estas melodías y letras son tan famosas como el Hava nagila. También era mi abuela quien se sentaba al piano y lo "aporreaba",  no porque lo tocara mal,  sino por una energía mundial que le entraba, y todos nos poníamos a cantar con frenesí. La cantaron miles de voces conocidas: Bob Dylan, Leonard Cohen, Frank Sinatra y creo que hasta Shrek.


 Os dejo una de Dalida https://www.youtube.com/watch?v=YBj2PZ1IeIc