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lunes, 20 de marzo de 2017

Selenes

Selene y Endimión
Nicolas Poussin
1630

El pastor Endimión estaba enamorado de Selene y le pidió al dios Hipnos el poder de dormir con los ojos abiertos para poder admirarla cuando ésta cruzaba el cielo nocturno. Hipnos, quien estaba enamorado del pastor, le otorgó el don para poder contemplar a Selene durante la noche.

El Viaje a la Luna de Georges Méliès


Film:  La voyage de la lune (1902) 



Edmund Dulac


Albert Louis Auble


El Poeta y la Diosa: Robert Graves





George Frederic Watts

Endymion (1872)



Spring Scattering Stars, Edwin Blashfield,1927


Albert Pinkham Ryder 1847-1917
Silver Moon 


Victor Florence Pollet „Endymion i Selene”

Celebrando a Endimión

de Luis Antonio de Villena




A Dance Around The Moon
Charles Altamont Doyle 1832-1893




Carl Schweninger (1854-1903).



PEDRO III HOLME



Luis Ricardo Falero


viernes, 2 de diciembre de 2016

Narcisos

Caravaggio 

John William Waterhouse Echo and Narcisse, 1903


Poussin

Michael Nicolas Bernard Lepicie
Narcissus

Richard Baxter - Narcissus and Echo (2000) - Detail




En la mitología griega, Narciso (en griego, Νάρκισσος) era un joven muy hermoso. Las doncellas se enamoraban de él, pero éste las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablarle a Narciso por su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.
Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.


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