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domingo, 6 de mayo de 2018

Vernon Lee


Vernon Lee retratada por John Singer Sargent en 1881

La exhaustiva dedicación a la "Belleza" ha llevado incluso a hacer de ella experiencia empática: de entre todas las personas que se encargaron de esta tarea, una peculiar escritora inglesa, conocida universalmente por el sobrenombre de Vernon Lee, fue quien más destinó recursos, tiempo e imaginación a estudiarla como ciencia (es decir, como estética). Y de paso, a describirla sensorialmente.
Vernon Lee es el seudónimo bajo el que se enmascaró, por cuestiones de necesidad intelectual, Violet Paget (1856- 1935), mujer “de inteligencia profunda, poderosa, culta y brillante”, a decir de algunos de sus muchos conocidos (entre los que se contaron, con mayor o menor fortuna, Edith Warthon, o Henry James). Fue Paget una personalidad volcánica, contradictoria, polémica, que en vida no dejó indiferente a nadie, pero que como especialista ha sido arrinconada por el ostracismo. Quizás debido a que su obra ensayística, iniciada con tan sólo 24 años con Studies of the Eighteenth Century in Italy, nació ya vieja. Quizás porque fue una mujer en un campo, el de la crítica y el estudio de arte, reservado a lo masculino (de ahí que tuviera que decantarse por un apodo, elegido en honor de su hermanastro siete años mayor, Eugene Lee Hamilton). O quizás porque lo que hizo lo hizo demasiado ardorosa, apasionadamente. Sea por una u otra razón, los ensayos y experimentos dedicados al arte, que fueron el motor de su completa existencia, pasan ahora inadvertidos excepto para los más expertos. Como pasaron, por otra parte, también en su tiempo, a pesar de los elogios que recibiera del amigo Mario Praz, buen crítico artístico italiano, más conocido actualmente por su legado en forma de casa-museo, a espaldas de la romana Piazza Navona, lugar en el que el turista más osado y curioso puede aún descubrir cómo se desenvolvía la vida hace tres siglos.

Vernon Lee no fue una George Sand, una George Eliot, una Fernán Caballero. No necesitó esconderse bajo un apodo para provocar, para subvertir conciencias. Se ocultó así porque necesitaba respirar, desahogarse. O como expresa atinadamente Menchu Gutiérrez en el prólogo a La voz maligna (Atalanta, 2006), simplemente para “transmitir emociones”, para dar cumplida cuenta de cuanto “ha formado parte de ella antes”. De todo lo que ha visto, sentido. De todo lo que ha sido.



Sus relatos son ensayos en miniatura en los que no se priva de exponer sus puntos de vista sobre las artes (en plural mayéstatico), en traducir en palabras sentimientos y sensaciones derivados de su contacto con lo visto, lo oído, lo percibido. Praz dijo de su amiga que “su principal cualidad no era la erudición crítica sino la fantasía”, y no erró. Porque sus relatos tienen ese poso de irrealidad y de pesadilla que vuelve tan sugerente lo fabulado. Así, sugerentes, irreales, pesadillescos, son los cuentos seleccionados en la antología La voz maligna, un libro que sólo puede tener cabida en el catálogo de la única editorial española seriamente comprometida con lo estético, la Atalanta del sibarita conde de Siruela.

Violet Paget

Tres son las historias que se ofrecen al lector: “La muñeca”, “Amour Dure” y el que da título al volumen. Historias que, leídas de corrido, se revelan como un tríptico coherente sobre la obsesión, ordenadas crecientemente según el grado de desvarío y de monomanía que padecen los protagonistas. Son cuentos que tienen a Italia por escenario material (allí residió de modo casi perpetuo Vernon Lee prácticamente desde los inicios de su errante y errática infancia), aunque el verdadero escenario, el auténtico tablado, es el pasado, ese mismo que deviene inevitablemente en presente. Lee quiso vivir por y para el pasado, y es por eso que esta Italia que nos cuenta, con la misma cantidad de telarañas que la cantada admirativamente por Stendhal, aparezca idealizada en su vetustez. El siglo ideal de estos relatos es el XVIII, el preferido de la autora.

Así pues las presencias que sacuden este libro son vestigios del pasado. Tres rastros que sirven de nexo de unión con lo remoto. El primero de ellos es la muñeca a la que alude su título, un objeto que ha sido empleado como leitmotiv recurrente a lo largo de la literatura, para plasmar, como hace también Vernon Lee, la pasión ciega y enfermiza profesada por un enamorado hacia el recuerdo de su amada (léanse a este respecto los relatos de nombre femenino de Edgar Allan Poe, el cuento de Vicente Muñoz Puelles El amor de ultratumba de Carl Von Cosel recogido en La cabeza de la Gorgona y otras transformaciones, o El hombre de arena de E.T.A Hoffman, con el cual éste comparte no poca enjundia freudiana). En este caso, la recreación de una muerta vampiriza a los vivos, hasta que la protagonista, con los rasgos intelectuales de la autora, “pone fin a sus penas” al pasarla por el fuego.


Una evocación compulsiva es el tema de Amour Dure, que fue escogido por el escritor italiano Italo Calvino en su selección total sobre el cuento fantástico del siglo XIX, que el lector hispanohablante encontrará en la edición de Siruela. En esta pieza, los deseos de un historiador enamorado se tornan realidad y van sacando de su nicho de sombras a una mujer fatal del siglo XVI, una suerte de sirena que, con la sola agitación de sus párpados o de sus muñecas, conduce a sus amados a la muerte. El protagonista se llama Spiridion, como el personaje de una obra de 1839 de George Sand, hecho que queda aquí constatado para espolear a quienes crean en coincidencias. Amour Dure justifica el buen criterio de Calvino: es una obra con momentos inquietantes resueltos en la oscuridad de una iglesia, y con un epílogo final digno del más acuciante paseo de Dante, el poeta florentino, por los Infiernos. Él mismo podría sentenciar el relato con la divisa que hizo inscribir en las puertas de entrada al Averno: “Dejad toda esperanza vosotros que entráis”.


Por último, en “La voz maligna” se retrata a una Medusa que adquiere las facciones delicadas de un tenor fallecido y cuyas cuerdas vocales poseen la facultad de matar (adecuadísima portada de Atalanta, que elige como ilustración el famoso detalle de la cabeza de la Gorgona cercenada por Perseo e inmortalizada pictóricamente por Caravaggio). El tenor es un trasunto de Farinelli el famoso castrado; la génesis de este relato es el efecto terapéutico que su canto ejercía sobre la melancolía de Felipe Quinto de España, el primer monarca de la casa Borbón, cuando éste interpretaba Pálido Sol; seguramente, la razón de ser del cuento se deba, una vez más, a las experiencias probadas de la autora: en concreto, a su visceral relación con la música. Vernon Lee “amaba lo que odiaba”, como dijo de ella su mentora e introductora a la vida, la madre del pintor inglés Sargent. Y a la música le profesaba una particular inquina que no dejaba de seducirla: su posesiva y excéntrica madre fue una muy aceptable pianista aficionada que producía un marasmo de sentimientos embriagadores en la hija cada vez que se ponía delante del instrumento. Por lo tanto, no debe de extrañar que ésta sea la historia de un sufrimiento, de una agonía, de la repetición de un instante doloroso que persigue a Magnus, el héroe doliente de esta ocasión. Sus muchos puntos en común con “Amour Dure” (llegó a publicarse en la misma antología, Hauntings, Fantastic Stories, de 1890), en la misantropía y los delirios del personaje principal, no evitan tampoco una palmaria comparación con el Poe de La caja oblonga, de Un rostro en la multitud, por las psicopatías de quien narra los hechos.

La vida, en estos relatos, se congela como un lienzo. Los personajes se detienen y nos recuerdan a maniquíes apolillados. Es en la puesta en escena de sus sentimientos y pareceres y en la corporeidad de las manifestaciones artísticas, imprescindibles para alcanzar la experiencia empática, lo que eleva las creaciones de Vernon Lee- Violet Paget. De la voz de su tenor dirá que tenía una “calidad voluptuosa, delicada, de […] timbre extraño, exquisito, de una dulzura inconcebible, pero que no tenía la frescura ni la nitidez de la juventud”. Y dado que voces hablamos, dejaremos paso a la de la autora para poner el epitafio a esta reseña: “Sonreímos ante eso que preferimos llamar superstición del pasado, olvidando que acaso nuestra tan alabada ciencia actual no será otra cosa más para los hombres del futuro”.

LA VOZ MALIGNA, VERNON LEE: LA BELLEZA DE LO AÑEJO

jueves, 29 de marzo de 2018

Demografia i literatura





L'associació entre obra literària i geografia és gairebé òbvia. El Quixot, l'Odissea, l'Ulisses de Joyce, per citar-ne només tres, són impossibles de llegir ignorant els seus recorreguts al llarg d'un lloc o llocs, i tant és així que l'itinerari que descriuen ha arribat a ser un veritable mapa cultural de cadascun d'aquests indrets que hi apareixen. La Manxa, Ítaca, Dublín... Qui pot trepitjar aquests territoris sense trobar tot allò que la ficció literària ha dipositat en els seus paisatges o recollit dels seus viatges?
Menys evident és trobar l’èmfasi d’aquesta relació en històries que fan una referència, simbòlica o no, a aspectes de la demografia, és a dir, als temes concrets de la natalitat, la mortalitat i la migració. Però bé que hi són, i moltes vegades, doncs tan important com el lloc és la gent que hi viu i els fets fonamentals de néixer i morir, o arribar i marxar, dualitats que sostenen els grans canvis de la vida humana.
Penso ara en Hamelin (Hameln), la ciutat alemanya que contracta un músic flautista per desfer-se d'una invasió de rates, probablement al·ludint a la transmissió de l'epidèmia que més vides va malparar al segle XIV, la pesta negra, pesta bubònica, la mort negra, que va deixar Europa assolada i que es transmetia per puces que transportaven les rates. Vet aquí que després el flautista es disgusta amb les autoritats ciutadanes, que no l'han pagat massa bé, i en venjança, amb la mateixa flauta i la mateixa música, igual que havia fet amb els rosegadors, s'emporta ben lluny als nens de Hamelin. D'aquesta manera el conte afegeix a l'enorme mortalitat general, la davallada en el nombre de nens nascuts i nens per néixer, produint un greu escapçament de futur.
Igualment, el tema de l’amenaça d’una natalitat zero és el marc on es desenvolupa El conte de la criada  (The Handmaid's Tale), distòpia escrita per Margaret Atwood i convertida en sèrie de TV  amb gran èxit, on es planteja com després de canvis radicals als E.U.A, s’instaura una dictadura totalitària. La població humana ha esdevingut pràcticament estèril i les dones que conserven la fertilitat són sotmeses a esclavitud i utilitzades per parir fills dels quals seran privades.
Invasió Subtil és un conte de Pere Calders que dóna nom a una recopilació de narracions d'aquest autor publicada a 1978. Es tracta d'una fantasia irònica, escrita en una època en què a Catalunya es començaven a veure molts turistes que venien del Japó. L'acció transcorre a Tossa de Mar, i la fama dels nipons en fotografiar i copiar-ho tot traspassa els límits de la realitat turística. Fins que arriba un moment que el narrador és incapaç de distingir un japonès que en tot sembla un català, d'un japonès original. És una migració fusionada a la perfecció, no es fa sentir, és subtil, i no es pot saber si els japonesos han acaparat o no els recursos econòmics nacionals. Hi ha un cert exorcisme en aquest conte i el personatge que narra és un xic paranoic— un exorcisme relacionat amb les pors que es poden albergar respecte a una arribada massiva de gent, vinguda més o menys de lluny; però també hi ha una descripció amb tints humorístics del que ha passat històricament, i de com el prejudici davant l'estranger resulta ridícul tan aviat mirem una mica enrere i ens adonem que nosaltres mateixos som estrangers transformats, o ho són els nostres pares o els nostres avis, o el nostre cognom exsuda ressons fenicis, jueus o vés a saber que.
Calders té un altre conte clarament demogràfic, Zero a Malthus. En un futur hipotètic, s'ha inventat el "sèrum", una substància que manté sana qualsevol persona per sempre, és a dir, eternament, però no pot combatre l'envelliment. Com que el sèrum és àmpliament consumit, la superpoblació cada cop és més preocupant i les autoritats determinen que "... a qualsevol avi de 75 anys que no fos ni hagués estat de gran importància per la història de la humanitat se li aplicaria una mena d'eutanàsia." És clar, el protagonista del relat no pot deixar de pensar que ell és prou important per la història de la humanitat, però al final haurà de rendir-se als desavantatges d’un possible  índex de mortalitat inexistent, el zero a Malthus.
Hi ha dos llibres clàssics que fent ús metafòric de la migració de les aus ens mostren aspectes suculents d’imaginació geogràfica.  Es tracta de les obres de dues autores: la sueca Selma Lagerloff, premi Nobel de literatura l’any 1909, i autora del Viatge de Nils Horgerson, i Daphne du Maurier i el seu original relat -que Hitchcock va adaptar al cinema—Els ocells.
El viatge de Nils Horgerson, concebut com un llibre de text perquè els estudiants de primària suecs coneguessin la geografia i la història del seu país, es va convertir en un clàssic mundialment reconegut. Nils, disminuït en grandària, es veu obligat a acompanyar a unes oques silvestres en la migració a les fredes terres del nord. El viatge per tot el país comença al març i acaba al novembre. És possible percebre certa crítica de Lagerlöf a la migració de camperols a les ciutats, a causa de la falta de condicions per al seu treball, i la falta de reconeixement de diferents formes de veure el món, com passava amb l’estil de vida dels lapons vistos pel centre i el sud de Suècia. Lagerlöf va estar sempre molt interessada en aquests temes, en la defensa dels recursos de la terra i els drets dels ciutadans, pels quals va lluitar especialment quan l'esperit del nazisme començava a envair Europa.

Finalment, l'esplèndid conte de Daphne du Maurier, un poc edulcorat en la també magistral versió cinematogràfica, ens explica una situació dificilíssima de produir-se naturalment, però no impossible. Un canvi climàtic, en variar els corrents d'aire de la Terra, modifica el curs migratori dels ocells de manera que tots els ocells arriben a un mateix punt i es concentren com mai havia succeït abans. La força en el nombre que aquesta espècie aconsegueix altera el seu paper en el regne animal, ja que per primera vegada els ocells poden tractar d'acabar amb la dominant espècie humana.
Al relat, la família protagonista acaba tancada a casa, parapetada per murs d'ocells morts que esclaten quan es llancen contra l'habitatge, però els seus habitants no poden sortir mai més de casa. Exposats a la limitació de les provisions, s'entén que moriran atrapats. No poden "migrar".

En canvi, a la pel·lícula hi ha un final feliç, tot i que està inspirat en l'original. Si ho recordeu, els ocells que se salven al final són una parella de "periquitos" (en realitat són agapornis, també nomenats "inseparables") que des del principi es troben engabiats. Aquí, la família, la parella, protegint-se dels atacs exteriors a base d'amor i barrots, enarbora la bandera del triomf.

Realment són moltíssimes les històries que es podrien comentar aquí, però potser aquestes que he exposat són suficients per evocar la manera en què la creativitat humana ha reflexionat sobre els fenòmens de la demografia, inclús d'una de fantàstica, un mirall on reflectir les possibilitats de la realitat.


Déborah Puig-Pey
Observatori de l’Ajuntament de Manresa, Març de 2018



sábado, 11 de julio de 2015

Marcel Mauss. Ensayo sobre el don




Ensayo sobre el don, también conocido como El don o El regalo, (en el original francésEssai sur le don. Forme et raison de l'échange dans les societés archaiques) es un libro de Marcel Mauss publicado por primera vez en 1925 que trata sobre los métodos de intercambio en las sociedades arcaicas. Es reconocido como el estudio de carácter etnográfico,antropológico y sociológico más temprano e importante sobre la reciprocidad, el intercambio y el origen antropológico del contrato.

La obra original de Marcel Mauss fue publicada bajo el nombre: Essai sur le don. Forme et raison de l'échange dans les societés archaiques (Ensayo sobre el don. Forma y razón del intercambio en las sociedades arcaicas) y fue publicado originalmente en L'Année Sociologique en el número de 1923–1924 (publicado en 1925).


El ensayo de Mauss trata la manera en que el intercambio de objetos entre los grupos articula y construye las relaciones entre ellos. Sostuvo que donar o dar un objeto (don) hace grande al donante y crea una obligación inherente en el receptor por la que tiene que devolver el regalo. La serie resultante de los intercambios que se dan entre los individuos de un grupo -y entre otros grupos distintos- establece una de las primeras formas de economía social y solidaridad social utilizada por los seres humanos. El don establece fuertes relaciones de correspondencia, hospitalidad, protección y asistencia mutuas...
El ensayo está construido con una amplia gama de estudios sobre grupos etnográficos. Mauss aprovechó la experiencia y los datos de estudio de Bronisław Malinowski sobre el Intercambio kula de los pobladores de las Islas Trobriand, la institución del Potlatch en los indios de la costa del Pacífico noroeste de Norteamérica y otros estudios etnográficos sobre pobladores de la Polinesia que demuestran la generalización de la práctica de los regalos o dones en sociedades no europeas. En las secciones posteriores del libro se examina la historia de la India, y se sugiere que los rastros de intercambio de regalos se puede encontrar también en sociedades más desarrollados. En las conclusiones del libro Marcel Mauss sugiere que las sociedades seculares industrializadas, podrían beneficiarse si reconociesen la práctica del don (intercambio de regalos).

Marcel Mauss fue el inspirador de toda una parte de la reflexión sobre la antropología y de manera especial sobre la antropología económica, al mostrar que el don es agonista, ya que el vínculo no mercantil (cambios no remunerados ni inmediatamente correspondidos), a la vez que crea un vínculo social «obliga» a quien lo recibe, que sólo se puede liberar por medio de un «contradon»). Para Mauss, el don es esencial en la sociedad humana.
También ha influido en los filósofos, estudiosos de numerosas áreas de conocimiento, artistas y activistas políticos, incluyendo a Georges BatailleLouis GernetÉmile BenvenisteClaude Lévi-StraussMarshall SahlinsEdward Evan Evans-PritchardKarl PolanyiMaurice GodelierPierre BourdieuMaurice Merleau-Ponty,2 Jacques Derrida y recientemente el programador informático Eric S. Raymond.
De forma reciente el crítico cultural Lewis Hyde a relacionado el concepto del don con el mundo del arte y la creatividad, argumentando en su libro "The Gift" que el arte implica una forma de don, puesto que al contrario que muchas otras mercancías, su consumo no lo agota. No es necesario poseerlo para poder disfrutarlo. De esta forma se hace evidente el vínculo entre la noción del don y la del procomún.










martes, 17 de abril de 2012

Continentes contenidos





El fastidio de los Bantú








Los pigmeos representan un caso extremo en lo que se refiere a carencia de ritual. Tan pocos actos rituales ejecutan, que los primeros etnógrafos que estudiaron dicha tribu supusieron que carecían de religión y hasta de cultura propias. Las que tenían supusieron que las habían tomado de sus vecinos, los bantús. Turnbull se dio a la tarea de demostrar que la falta de ritual constituye precisamente un aspecto de su cultura peculiar. En su estudio aparecen los pigmeos imitando irreverentemente los solemnes ritos de los bantús, incapaces de comprender la magia de la caza y de la fertilidad que éstos les ofrecen, tentados por la risa durante los intentos bantús de descubrir hechiceros y totalmente despreocupados de incurrir en la contaminación que supone el contacto con los cadáveres. No tienen culto alguno relacionado con la muerte, y rechazan la idea bantú del pecado. La parafernalia de la religión de sus vecinos les es totalmente ajena, mientras que los bantús les consideran ignorantes e irreligiosos. La religión de los pigmeos se basa en los sentimientos íntimos, y no en signos externos. Los cambios de talante de la divinidad se manifiestan en los cambios de talante del bosque, que sólo puede ser aplacado, como los pigmeos mismos, por medio de canciones y de danzas. Su religión no radica en ocupar un lugar apropiado dentro de las categorías cósmicas del universo, ni en actos de trasgresión, ni en normas de pureza, sino en la alegría (1965; 289). Utilizando el viejo slogan, es una religión de fe, y no de palabras. En cuanto a las agrupaciones sociales, los pigmeos se organizan en bandas tan variables que un territorio dado ve «un continuo fluir de individuos» (1965; 109). Los campesinos bantús consideran que ciertos pigmeos están ligados a sus aldeas por derecho hereditario y desearían saber dónde se encuentran. Pero, como afirma Turnbull, Cada linaje y cada individuo puede moverse por una infinidad de territorios si así lo desea y el sistema favorece tal movimiento hasta el punto que ningún bantú puede saber con seguridad qué linajes mbuti cazan en 'su' territorio. (1965;109.Los grupos de cazadores de red trasladan sus campamentos de un lugar a otro aproximadamente cada mes, período durante el cual la composición del grupo varía con la incorporación de nuevos miembros y la partida de otros. La caza requiere un mínimo de siete hombres, y un campamento constituido por veinte cabañas se considera grande. En la estación de la recogida de la miel, los grupos se fragmentan en unidades aún menores. Los pigmeos obedecen, al parecer, a muy pocas normas establecidas. Siguen un esquema de conducta más o menos uniforme, pero dentro de unos límites de gran amplitud. (1961; 80.) En una sociedad como la anteriormente descrita, el individuo no necesita  ceñirse a las formalidades de la relación social. Si surge una pelea, el pigmeo puede retirarse de ella sin dificultad.



Son considerados ignorantes e inmorales por los Bantú, basados en la agricultura, pero disfrutan de un individualismo y una libertad mucho mayor. Para el fastidio de los Bantú, los pigmeos se burlan irreverentemente de sus ritos solemnes y su sentido del pecado. Rechazando el territorialismo, y mucho más los lugares privados, "se mueven libremente en un mundo social sin cartografiar, sin sistematizar, sin fronteras", según Mary Douglas (1973). 
TopofiliaYi-Fu Tuan














Si buscas en la red "los Toda", encuentras cosas como "toda la actualidad de los...". Sin embargo, durante la colonización de la India, la cultura Toda impresionó a artistas, científicos, militares, lingüistas e historiadores de Occidente y les formuló grandes preguntas.
Los Toda practicaron la poliandria fraternal (tres hermanos se casaban con una misma mujer, representando la Tríada divina de la India) y sus ritos funerarios son quizá los más profundos réquiems que hayan existido en la historia de la humanidad. Su religión contiene un ritmo sempiterno e ininterrumpible, basado en las labores de producción de la leche de búfalo. 




The Todas

 William Halse Rivers Rivers

 Macmillan1906

 


Edicions Universitat Barcelona, 1995





Otro dios sacrificado

Marshall Sahlins – Islas de historia

 

 

En Historical Metaphors and Mythical Realities (Ann Arbor, 1981) Islands of History (Chicago, 1985),   se centró en los acontecimientos que siguieron a la llegada del capitán James Cook a Hawaii en 1779, exponiendo dos ideas opuestas pero complementarias. En el primer lugar, la de que los acontecimientos que ocurrieron en 1779 estuvieron “ordered by culture” (Historical Metaphors, 8). Los hawaianos percibieron a Cook a través de la lente de sus propias tradiciones culturales, identificándolo con el dios Lono, y actuaron en consecuencia, dando así a los acontecimientos una impronta cultural distinta. En   segundo lugar, en el proceso de asimilar este encuentro cultural y de   “reproducing that contact in its own image,” la cultura hawaiana “changed radically and decisively” (Historical Metaphors, 33). Por ejemplo, la distancia social entre los jefes y el resto se acrecentó después de que los jefes hubieran adoptado nombres ingleses tales como King George or Billy Pitt.








Según nos narra Sahlins en Islas de Historia: La muerte del capitán Cook, Metáfora, antropología e historia (Barcelona, Gedisa (1988), el capitán Cook visitó las islas hawaiianas en enero de 1779. Su llegada coincidió con el festival religioso local que celebraba la llegada de Lono, el dios de la paz y la agricultura. Según las tradiciones religiosas hawaiianas, Lono provenía de la distante tierra de Kahiki, un lugar mítico al que ningún hawaiiano había ido antes. A su llegada a la isla, los sacerdotes locales lo agasajaron y le llevaron a los templos para realizar las ceremonias del festival de Makahiki. Cook abandonó la isla, pero se vio forzado a volver al cabo de diez días   porque su barco necesitaba reparaciones. Cuando Cook regresó, la época de celebración del dios Lono había terminado. Ahora era la temporada de Ku, el dios de la guerra. Así pues, Cook se encontró con miles de personas dándole la bienvenida. Según la tradición religiosa, Lono debía ser asesinado de manera tal que el jefe gobernante del momento, Kalni’opu’u, pudiera adquirir los poderes divinos del dios agonizante. De ese modo, el capitán Cook, a quien los hawaianos identificaron como Lono, fue asesinado por una multitud de nativos.