domingo, 29 de septiembre de 2013

Árboles lloran por lluvias






Esta canción medieval y sefardí ha llegado a ser un himno de duelo para todos los deportados:





Arvoles yoran por luvyas, i muntanyas por ayres. Ansi yoran los mis ojos, por ti kerida amante. En tierras ajenas yo me vo murir. Enfrente de mi ay un anjelo, kon sus ojos me mira. Yorar kero i no puedo. Mi korason suspira. Torno i te digo: ke va a ser de mi? En tierras ajenas yo me vo murir




Árboles lloran por las lluvias y montañas por los aires, así lloran mis ojos por ti, querida amante. En tierras ajenas yo me voy a morir, frente a mí hay un anhelo que con sus ojos me mira; llorar quiero y no puedo, mi corazón suspira. Vuelvo y digo: 'Qué va a ser de mí? En tierras ajenas yo me voy a morir'».






También es un recordatorio para España. Dando nombre a una de las comunidades más extendidas en el mundo (Sefarad), es el único país con pasado judío que no tiene paseos de hombres cubiertos con sombreros de alas negras, el único cuyas sinagogas no están anunciadas en la entrada, el único que goza de lagunas de memoria pasteurizada. En Barcelona, en Gerona, las juderías o calls han sido rehabilitadas directamente para uso turístico, sin haberlas antes llorado, exprimido o exhumado.




Como es habitual en Archivos del Pentagrama, mi experiencia personal queda aquí reflejada para volver a su territorio original, que es el acervo común, sin el cual  probablemente no habría mucho que experimentar. Mi padre, Yehuda Parente Philosoph (yo me llamé Déborah Parente hasta poco después de celebrarse el matrimonio Stiefel/Puig-Pey en junio de 1972) había nacido en Tel-Aviv bajo la bandera inglesa, pero siempre mantuvo las costumbres de su educación sefardita, hablaba ese castellano suave y antiguo que había aprendido de sus padres, descendientes directos de los judíos que partieron desde Salónica, la única ciudad de la Diáspora que contaba con mayoría de población judía, y adonde habían llegado una gran parte de los judíos expulsados de España, manteniendo la cultura que se habían llevado con ellos. Mi padre, incluso, a pesar de haberse unido a un kibbutz comunista, y de haber sufrido las obligaciones del ejército israelí, se convirtió al cristianismo "ortodoxo" oriental, y en cuanto pudo se vino a España, donde pasaría una larga temporada, exhimido de la guerra gracias a una asma crónica y una crisis nerviosa contra las armas, para poder hacer lo que tanto le gustaba: ver y escuchar flamenco, sin olvidar las jotas, que también le chiflaban. 
En Barcelona conoció a mi madre.

A mi padre lo conocí por sus cartas. Supongo que tenía idealizada su Sefarad, pero si se puede hablar de amor por un lugar, éste, el del infinitamente expatriado, de Israel, de España, de Salónica, y nuevamente de Israel si nos atenemos a las promesas de simiente de paz, es uno de los más generosos y menos territoriales. Los recuerdos sensitivos de la tierra natal se han convertido en estructura y canciones, en la mística contemporánea de Simone Weil, el espiritualismo lógico de Spinoza, o el "vacío cósmico, entre lenguas y países que sólo a medias quiere como suyos" de Elias Canetti, excelentes caminos de la vida y el pensamiento hacia lo irregular. La cuestión es que Sefarad es precisamente difícil de olvidar. Es la metáfora de la cultura que se ausenta, o se lleva a cuestas, pero está viva. Basada en las substancias de un caldo de cocción interminable, cuando el líquido debiera haberse evaporado ya, resulta que mantiene sus propiedades proteicas (de transformación), prometeicas (de creación) y prácticas (de organización).














INFORMACIÓN GENERAL EN 

Historia de los judíos de Salónica 


Sefardí


sábado, 28 de septiembre de 2013

Entre mis maestros

Enseñando ballet era todo un carácter, hubiera sido un ruso genial.

Su escuela estaba al lado de una tienda Singer de máquinas de coser. Yo me deslizaba durante el turno de noche, hacia las ocho, dentro de la pequeña portería de Mayor de Gracia, y subía las escaleras hacia las aulas sin poder evitar el pensamiento de que Isadora Duncan convivió y tuvo un hijo con Isaac Merritt Singer, el creador y propietario de esa gran red de tramas y urdimbres mecánicas, la Singer Sewing Machine Company.
A los 15 años, me había impresionado la película de Karel Reisz, Isadora.
Gracias a la fortuna de Singer, Isadora construyó una gran escuela de danza y vida para niñas pobres, que aún perdura.



Unos recuerdos para/de: 
Joan Tena



Joan Tena, coreógrafo y bailarín

Fue un gran innovador de la danza en la década de 1950












A la edad de 14 años se inició en la danza clásica con el maestro Joan Magriñà, si bien su profesora y gran amiga fue la mítica maestra rusa afincada en la capital catalana Maria Goubonina -la célebre "Madame Noreg"-. Joan Tena fue uno de los pioneros en Cataluña en introducir el dodecafonismo en la danza. Su fama se inicia en 1952 cuando, con la ayuda de un mecenas privado, forma el Ballet Joan Tena. La compañía que se presenta en el teatro Calderón de Barcelona tiene el apoyo de un grupo de intelectuales que Tena consigue reunir en su entorno: Antoni Tàpies, Joan Brossa, Joan Josep Tharrats, Josep Guinovart, Ramon Trabal Altés, Josep Maria Mestres Quadreny y Xavier Montsalvatge, son algunos de los artistas.
El repertorio de la compañía de Joan Tena estaba formado por coreografías en su mayoría de su director. Entre ellas destacaban La Rambla, con música de Joan Comellas; Carnaval, de Schumann; Suite abstracta y El Mandarín maravilloso, de Béla Bartók, con decorados de Josep Tharrats. En esta compañía bailaban el propio Joan Tena y Antonio Mullor, Pilar Llorens, Consol Villaubí y Maruja Blanco.
El Ballet Joan Tena realizó giras por Cataluña, Suiza y por el resto del Estado en el marco de la programación de los Festivales de España. En 1957 se disuelve la compañía y nace el Ballet de Cambra integrado por un reducido número de bailarines. Su repertorio incluye Barcelona blue,de Montsalvatge; Allegro bárbaro, de Béla Bartók, y L'ocell blau, de Chaikovski, entre otros.
En el año 1979, paralelamente a su condición de maestro de danza, crea el grupo Joan Tena Ballet Drama. En esta etapa destacan las coreografías Madame Liuvob, Cantigas de Alfonso X el Sabio y La hipocresía de Dios, en memoria de Nijinski. Más adelante crea un grupo nuevo para el que coreografía Campanades a mort y El meu amic el mar, ambas con música de Lluís Llach.
Junto a su trabajo de coreógrafo y bailarín hay que destacar su disciplinado trabajo como maestro de baile. En su carismático estudio del barrio de Gràcia de Barcelona, rodeado de recuerdos, daba sus clases. Joan Tena nos enseñó a apasionarnos por la danza. No quería espejos en sus clases: el baile hay que sentirlo en el cuerpo, gritaba, agitando su bastón. En sus clases siempre hubo un piano. No quería la música grabada. Interrogaba a sus alumnos sobre música, literatura y teatro. Joan Tena quería que sus discípulos tuvieran curiosidad por las otras artes. Los domingos por la mañana nos solía llevar a los conciertos del Palau de la Música. Adoraba la música de Aram Khachaturian y murió soñando con ser director del ballet nacional catalán.

Barcelona acoge durante la Segunda Guerra Mundial a algunos bailarines y profesores de danza que han huido de la situación política de su país. Una vez aquí, ayudan a formar a otros bailarines. Entre estos alumnos hallamos por ejemplo a Joan Tena, que, como otros, compagina estas clases con las del maestro Magriñà.
Formado primero con Joan Magriñà y posteriormente con madame Noreg, y tras una primera etapa en la que trabaja en teatros del Paralelo, Joan Tena intenta sacar adelante la creación, junto a un grupo de intelectuales y artistas, de una compañía de ballet.
A partir del 1951 y con el apoyo del empresario Eduardo Tarragó, consigue presentar algunas coreografías propias en el Teatre Romea. El éxito obtenido le lleva a actuar en diversos escenarios de Cataluña, y en 1954 consigue crear finalmente el Ballet Joan Tena, que dispondrá de un espacioso local de ensayo y de recursos económicos suficientes para contratar a bailarines, escenógrafos y compositores. La formación viaja también fuera del país y actúa en Lausana, Ginebra, Lucerna y Berna.
La compañía de Tena da un paso adelante en la estética del ballet, ya que el director había tenido contactos con los bailarines y coreógrafos alemanes Harald Kreutzberg y Mary Wigman e incorpora algunas de las ideas expresionistas a este arte.

La compañía de Tena da un paso adelante en la estética del ballet, ya que el director había tenido contactos con los bailarines y coreógrafos alemanes Harald Kreutzberg y Mary Wigman e incorpora algunas de las ideas expresionistas a este arte.
La compañía se disuelve en 1957, pero el proyecto tiene continuidad con la fundación de la Escuela Joan Tena, situada en la calle Major de Gràcia, que realiza una importante actividad pedagógica y artística hasta bien entrados los años sesenta.
Durante esta década, Tena colabora con la escuela de Adrià Gual y se encarga de la coreografía de los estrenos teatrales, al tiempo que crea pequeñas piezas para su ballet de cámara, que se muestran en los festivales de fin de curso en el Teatre Romea. A mediados de los años setenta la compañía renace bajo el nombre de Ballet Drama Joan Tena. Su legado coreográfico incluye piezas como Homenatge a Petrarca, Cántigas de Alfonso X el Sabio, Madame Liubov y Campanades a mort. A lo largo de su trayectoria, Joan Tena luchó siempre para poder dotar a Cataluña de un ballet nacional.



... ... 


viernes, 20 de septiembre de 2013

Un cuento de Tolstoi y una o dos variantes








Un cuento de Tolstoi sobre la vida de un preso inocente es la base del relato de Stephen King Rita Hayworth y la redención de Shawshank, y de la película de Frank Darabont, basada a su vez en ese relato, que en España se tituló: Cadena Perpetua.


Fijaos en que el preso va soltando disimuladamente la tierra en el campo de trabajo, la que recoge por las noches después de cavar día tras día un subterráneo desde su celda. Abajo os pongo el link del relato de Tolstoi, donde podéis leer ese detalle; quienes hayan visto la peli lo recordarán. 


También en cómo encuentra en la prisión, al cabo de mucho tiempo, al verdadero autor del crimen que se le atribuye a él.

El tratamiento que Tolstoi da a su historia tiene una lectura y final diferentes. La esperanza cristiana reclama despojarse de la identidad psicológica y física, la hollywoodiense se centra en la libertad, igualmente conquistada con tesón y esfuerzo, abriendo sus extraordinarios caminos, y la identidad es sustituida fácilmente mediante signos externos: el evadido de la película toma el nombre del canalla que dirige la presión y se queda con toda su fortuna, mientras que en el cuento ruso, el preso asume la pena y oculta al verdadero autor del crimen, pues los trabajos que ha emprendido hacia una auténtica libertad "interior" ya le han revelado la naturaleza intrínseca de la culpa y la condena, falazmente suplantadas por un código de leyes humanas.

Rita Hayworth, y las otras mujeres que van desfilando en forma de posters por la celda de Tim Robbins, podrían representar una iconografía religiosa que se renueva bajo otra forma en la reproducción de esta historia. Este tema sería bastante más complicado porque también enlaza con los signos externos sociales: por ejemplo, en el film, las bellezas de moda sirven, además de hacer de tapadera del agujero que está excavando en la pared de la celda, de reconocimiento de la hombría del protagonista (a quien ha violado brutalmente otro preso matón) y en el cuento son las diferentes fases e iniciaciones que experimenta el acusado y que acaban convirtiéndolo en un hombre "tranquilo"...:


"En el cautiverio aprendió a hacer botas: y, con el dinero que ganó en su nuevo oficio, compró el Libro de los mártires, que solía leer cuando había luz en su celda. Los días festivos iba a la iglesia de la prisión, leía el Libro de los apóstoles y cantaba en el coro. Su voz se había conservado bastante bien. Los jefes de la prisión querían a Aksenov por su carácter tranquilo..."


El personaje de Morgan Freeman es también el Aksenov de Tolstoi, cuya ansia de salir de prisión se ve diezmada a medida que pasa el tiempo. No sabiendo como sobrevivir ya fuera de allí, ese desaprendizaje de la vida común, su condición de inadaptado, será el trampolín hacia la búsqueda de una redención, una vida "superior".


La idea del paso de un tiempo inabarcable, del que sólo percibimos una larga espera, está contenida en el amor de "Tim Robbins" por la geología y su comprensión de que esa dimensión temporal de la tierra es la verdadera y hay que someterse a ella, análogamente a cómo sería el tiempo de Dios para el personaje de Tolstoi.


Cadena perpetua



Dios ve la verdad pero no la dice cuando quiere

[Cuento. Texto completo.]